Descanso

Sólo el 15% de los trabajadores argentinos duerme más de 7 horas

9:20 am

Los malos hábitos del sueño incrementaron la tasa de ausentismo y alertaron a las empresas. La recomendación de un especialista para mejorar el descanso.

La ciencia se encarga de advertir, desde hace tiempo, sobre los efectos negativos que puede tener las pocas horas de descanso en la vida de las personas. El “dormir mal” puede afectar no sólo al funcionamiento del organismo sino también al bienestar mental y, aunque es altamente negativo para la salud en general, representa una tendencia que crece en todo el mundo. Argentina no es la expceción: apenas el 15% de los trabajadores duerme 7 horas diarias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó un lapso de sueño que dure entre 7 y 8 horas, pero ese es un objetivo que está lejos de cumplirse en el país. Un estudio, dado a conocer recientemente por la empresa de Recursos Humanos Adecco y realizado entre 1133 trabajadores de todo el país, determinó que el 52% de los encuestados duerme entre 6 y 7 horas, un 30% sólo descansa entre 5 y 6 horas, y otro 4% lo hace menos de cinco horas.

Sobre el horario de inicio del día, el trabajo señaló que el 36% se despierta entre las 6 y las 7 de la mañana; el 23% lo hace más temprano, entre las 5 y las 6; el 20% entre las 7 y las 8; el 11% antes de las 5; el 7% entre las 8 y las 9 y sólo un 3% después de las 9. Y cuando se les preguntó si suelen atrasar el despertador antes de levantarse, la gran mayoría (70%) aseguró que no lo hace y se levanta apenas suena, pero el resto (30%) aplaza una y otra vez la inesperada alarma del despertador.

“Estas cuestiones comienzan a preocupar a las empresas, ya que la falta de sueño muchas veces se traduce en mayor ausentismo”, manifestó Pablo Liotti, gerente de Marketing y Comunicación de Adecco. Un estudio previo, publicado por la revista Sleep en 2014 analizó los hábitos a la hora de dormir de casi 2 mil hombres y mujeres y precisó que aquellos que destinaban menos de seis horas al descanso en los adultos genera mayor predisposición a muchas enfermedades, como la obesidad, y en los hombres incluso podría disminuir la calidad del esperma. Como consecuencias más graves, podrían perder parte del tejido cerebral o incluso incrementar el riesgo de muerte.

Para el neumonólogo y Director de la Clínica de Sueño del Hospital Universitario Austral, Daniel Pérez Chada (MN. 47.085), para definir los problemas ligados a trastornos del sueño hay que diferenciar “entre personas que tienen una enfermedad” y los que “por distintas razones” duermen menos de lo necesario. “Pueden influir obligaciones laborales, horarios rotativos o imposiciones culturales, como en aquellas personas que se levantan a las seis de la mañana pero no se duermen hasta la una porque su estilo de vida es así”, explicó.

Dentro de las enfermedades del sueño, las más frecuentes son el insomnio, que puede ser agudo cuando una persona por una situación traumática puntual no logra mantener el sueño por un lapso determinado de tiempo; o insomnio crónico, cuando a lo largo de su vida tiene dificultades para el inicio o continuidad del descanso. Y la amnea, caracterizada por la pausa de la respiración, que genera cambios orgánicos -en la presión arterial, la frecuencia del pulso y la oxigenación de la sangre- y emocionales, cuando aparecen somnolencias diurnas, se duermen en sus tareas habituales y en situaciones en la que desearían estar despiertos, lo que les genera irritabilidad, cambios de carácter, trastornos de atención y puede incrementar el riesgo de accidentes.

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