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ADICORA rechazó y respondió al Gobierno por el cierre del Coro Nacional de Niños
A través de la norma 687/2026, el Ejecutivo suprimió el emblemático organismo fundado en 1967. Renunció su directora, la comunidad cultural se declaró en alerta y ADICORA advirtió sobre un "retroceso irreparable" en la educación y la cultura.
POR REDACCIÓN
La motosierra volvió a atacar una estructura sensible en el interior del Estado Argentina. Una medida publicada a la madrugada del jueves, volvió a calar hondo en el corazón del patrimonio cultural argentino. En una decisión que encendió de inmediato las alarmas en el ambiente artístico y académico de todo el país, el Gobierno nacional oficializó la disolución del Coro Nacional de Niños (CNN), un organismo pionero con casi seis décadas de trayectoria ininterrumpida en la formación de talentos y la difusión de la música vocal.
La medida se concretó a través del Decreto 687/2026, firmado por el presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli. La norma modifica de manera directa el emblemático Decreto N.º 8557 de noviembre de 1967 —que había dado origen al entramado coral de la Nación—, renombrando al ensamble de adultos como Coro Polifónico Nacional y suprimiendo de forma tajante al elenco infantil.
Un cierre entre promesas difusas y una renuncia inmediata
En los fundamentos de la medida, el Poder Ejecutivo argumentó que la supresión "no implica abandonar los objetivos de promoción o formación artística infantil y juvenil, sino adecuar los instrumentos institucionales". En esa misma línea, desde la Secretaría de Cultura de la Nación se anunció a toda prisa la futura creación de un programa de "Formación de Excelencia".
Sin embargo, el anuncio oficial dejó más dudas que certezas: la cartera cultural no precisó quién estará a cargo del programa, bajo qué modalidad se dictará, cuántos cupos tendrá, cómo se financiará ni en qué fecha entrará en vigencia. La falta de precisiones y el impacto del ajuste dinamitaron la continuidad de las autoridades: María Isabel Sanz, quien ingresó al elenco cuando era una niña y ejercía como su directora titular desde 2010, presentó su renuncia de forma irrevocable.
Una institución con doble corazón: excelencia artística y semillero público
La desaparición del Coro Nacional de Niños no representa solo la baja de una partida presupuestaria o un cambio en el organigrama del Estado; implica el desmantelamiento de un modelo pedagógico de jerarquía internacional. El organismo funcionaba bajo un esquema de doble articulación único en el país:
Un elenco profesional de elite: Brindaba a la sociedad producciones artísticas de la más alta exigencia, interpretando el repertorio vocal clásico y argentino en las salas más prestigiosas del país y del exterior.
Un semillero de formación pública y gratuita: Ofrecía a niños de diversos sectores sociales con aptitudes vocales una educación musical rigurosa y de nivel profesional, constituyendo una oportunidad de desarrollo técnico y humano que resulta imposible de costear desde el ámbito puramente privado.
La reacción de la comunidad musical: "La cultura no se disuelve, se defiende"
La respuesta del sector cultural no se hizo esperar. La Asociación de Directores de Coro de la República Argentina (ADICORA) emitió un pronunciamiento de extrema dureza en el que manifestó su "profunda preocupación" por la erradicación del organismo.
"Su trayectoria artística y educativa constituye un patrimonio cultural irremplazable. Su desaparición representa un grave retroceso para la cultura, la educación y el desarrollo de la actividad coral en nuestro país", denunció la entidad representativa de los directores corales argentinos, cerrando su descargo con una contundente consigna colectiva: "La cultura no se disuelve. Se defiende".
El cierre del ensamble infantil sienta un antecedente de extrema gravedad para el resto de los cuerpos estables de la Nación. En el ambiente artístico se teme que este "modelo de reestructuración" por decreto se traslade a otros elencos históricos bajo el argumento de la eficiencia presupuestaria, destruyendo décadas de acumulación pedagógica e identidad cultural que no se pueden recuperar con programas de formación abstractos.