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Alerta por disminución de vacunas contra hepatitis A y B en Argentina
Profesionales del Hospital de Clínicas advirtieron sobre la caída de las coberturas de inmunización y remarcaron la importancia de los controles médicos, el diagnóstico temprano y los hábitos saludables.
POR REDACCIÓN
En el marco del Día Mundial de la Hepatitis, que se conmemora cada 28 de julio, especialistas del Hospital de Clínicas advirtieron sobre la disminución de las coberturas de vacunación contra los tipos A y B, una tendencia que consideran preocupante por el aumento del riesgo de nuevos casos.
Al mismo tiempo, insistieron en la necesidad de fortalecer los controles médicos, completar los esquemas de inmunización y promover hábitos saludables para prevenir una enfermedad que, en muchas ocasiones, permanece silenciosa durante años.
Uno de los datos que más inquieta a los especialistas es la caída de la cobertura de la vacuna contra la hepatitis A, que pasó del 100% al 80% en los últimos años. Además, en el Consultorio de Infecciones de Transmisión Sexual del Hospital de Clínicas detectaron que la mitad de los pacientes atendidos no estaba vacunada o no había completado el esquema correspondiente.
“La tasa de vacunación contra la hepatitis A cayó del 100% al 80% en estos últimos dos años, de modo que todos esos niños sin vacunarse son susceptibles a tener la enfermedad”, explicó Esteban González Ballerga, médico hepatólogo y jefe de la División de Gastroenterología del Hospital de Clínicas.
La hepatitis es una enfermedad que provoca la inflamación del hígado y que, dependiendo del tipo, puede prevenirse mediante la vacunación o tratarse eficazmente si se detecta de forma temprana.
Los especialistas recuerdan que la vacuna debe aplicarse a los 12 meses de vida y advierten que la disminución de las coberturas puede generar brotes en los próximos años. “Si no aplicamos la vacuna fielmente, a futuro va a traer problemas”, alertó González Ballerga.
Tipos de hepatitis y sus riesgos
En el caso de la hepatitis A, el virus se transmite principalmente por la vía fecal-oral, a través del consumo de agua o alimentos contaminados, aunque también puede propagarse mediante relaciones sexuales.
La hepatitis B, prevenible mediante vacunación, se transmite por contacto con sangre, relaciones sexuales y de madre a hijo durante el embarazo o el parto. Aunque su circulación es relativamente baja, los especialistas advierten que es altamente contagiosa y suele desarrollarse sin síntomas, lo que dificulta su detección. Según el Hospital de Clínicas, la hepatitis B constituye actualmente la octava causa de muerte en el mundo.
“Toda la población sexualmente activa y/o en edad fértil debería estar estudiada y vacunada contra el virus de la hepatitis B”, sostuvo el especialista.
La hepatitis C, en tanto, representa la principal causa de trasplante hepático por cirrosis y cáncer de hígado en la Argentina. Se estima que el 1% de la población convive con esta infección, aunque la gran mayoría desconoce que la padece debido a que suele ser asintomática durante muchos años. “Solemos ver a los pacientes cuando la enfermedad ya está avanzada, pero existen tratamientos simples y efectivos que alcanzan tasas de curación del 95%”, explicó González Ballerga. Por ese motivo, recomendó que todas las personas mayores de 50 años se realicen, al menos una vez en la vida, un estudio para detectar la infección, incluso si no presentan antecedentes o factores de riesgo.
La hepatitis E, por su parte, también se transmite principalmente mediante agua y alimentos contaminados. Generalmente provoca una infección aguda que se resuelve espontáneamente, aunque puede generar complicaciones en embarazadas y en personas con el sistema inmunológico comprometido.
La “VTV” del hígado
Además de la vacunación, González Ballerga recomienda realizar, al menos una vez en la vida, una especie de “VTV del hígado”, destinada a detectar enfermedades hepáticas de forma precoz.
Control preventivo
- Consultar con un gastroenterólogo o hepatólogo.
- Análisis de sangre para evaluar anticuerpos y detectar infecciones.
- Ecografía abdominal, que permite conocer el estado del hígado y detectar alteraciones como grasa hepática.
- Revisión del calendario de vacunación para completar las dosis contra hepatitis A y B si fuera necesario.
- Tratamiento oportuno, cuando corresponda.