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Andrea, la sanjuanina que desafía los prejuicios y se abre camino en la soldaduría

Andrea Pereyra tiene 51 años y es la única mujer que participa de la formación de formadores en soldaduría que se dicta en San Juan.

Hace 2 horas
Andrea tiene 51 años y ejerció la soldadura en el extranjero. (Foto: DIARIO HUARPE).

Dentro de la formación de formadores en soldadura que comenzó en San Juan hay una historia que busca romper barreras. Andrea Pereyra tiene 51 años y es la única mujer que participa de esta capacitación, en un rubro históricamente vinculado a los hombres.

Andrea llegó a la soldadura a los 40 años y, con el paso del tiempo, convirtió el oficio en una profesión. Su experiencia incluso la llevó a trabajar en el extranjero, donde tuvo oportunidades vinculadas con proyectos en Canadá y Rusia.

Ahora está nuevamente en San Juan y decidió seguir especializándose para poder transmitir sus conocimientos a otras personas que quieran ingresar al sector. “Muchas mujeres tienen miedo, pero no es nada difícil. Es hermoso soldar, pero hay que tener la oportunidad”, contó Andrea.

Una mujer en un oficio históricamente masculinizado

Su recorrido no estuvo libre de obstáculos. Andrea contó que en San Juan todavía encontró resistencia por parte de algunos trabajadores del sector metalúrgico frente a la presencia de mujeres. “No ha sido muy buena la recepción. A veces no aceptan la presencia de una mujer”, reconoció.

Sin embargo, sostiene que las mujeres pueden desarrollar las habilidades necesarias para desempeñarse en la actividad. Para ella, la soldadura requiere técnica, precisión, lectura de planos y, sobre todo, seguridad y confianza.

“Las mujeres no tenemos la fuerza del hombre, pero sí podemos hacer la técnica, los cordones, leer planos y trabajar en la prevención”, explicó la sanjuanina.

El objetivo de abrir nuevas oportunidades

Ahora, Andrea quiere que su experiencia sirva para que otras mujeres se animen a probar. Considera que la capacitación puede ser una puerta de entrada a un sector que, ante el crecimiento de la actividad minera en San Juan, necesitará cada vez más trabajadores especializados.

Su objetivo es continuar formándose y prepararse para poder capacitar a otras personas. También busca transmitir un mensaje sencillo a quienes todavía sienten temor de acercarse a la soldadura: hay oportunidades y las mujeres también pueden ocupar ese lugar. “Estaría bueno que muchas mujeres tengan la oportunidad de entrar en el rubro y que no tengan miedo”, sostuvo.

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