Miércoles 29 de Abril
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Aprendé a cocinar las tradicionales frikadellen alemanas al horno

Una receta clásica que combina carnes y vegetales para lograr un plato nutritivo, abundante y fácil de preparar.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
La mezcla refrigerada debe descansar treinta minutos antes del horneado.

Para hablar de las frikadellen hay que remontarse a la esencia de la cocina alemana, donde se las considera las abuelas de las hamburguesas modernas. A pesar de lo que se cree comúnmente, la hamburguesa no nació en Hamburgo tal como la conocemos hoy, pero este plato típico germano es su antecesor más cercano y querido. Se trata de una preparación sumamente popular que ofrece la comodidad de cocinarse al horno, incorporando vegetales que garantizan una humedad única y mucho sabor.

La base de esta receta, que rinde entre doce y catorce unidades, requiere un kilo de carne picada con poca grasa, repartida en partes iguales de vaca y cerdo. Para completar la mezcla se utiliza una cebolla, una papa, una zanahoria, una cucharada de mostaza, cincuenta centímetros cúbicos de leche o agua, un huevo y entre cuatro o cinco cucharadas de pan rallado. El toque personal se logra con sal, pimienta, pimentón y hierbas aromáticas a gusto.

La elaboración comienza pincelando con aceite una asadera grande. Luego se deben rallar todas las verduras, con el detalle importante de exprimir las papas con las manos para retirarles el exceso de líquido. Una vez procesados, se mezclan todos los ingredientes en un recipiente hasta conseguir una pasta homogénea, primero con un tenedor y luego con las manos, para después llevar la preparación a la heladera por treinta minutos.

Al momento del armado, se deben formar piezas ovaladas de unos dos centímetros de espesor, un poco más altas que las hamburguesas clásicas. Estas se colocan en la fuente y se cocinan en un horno precalentado a ciento ochenta grados por unos ocho a diez minutos de un lado. Luego se les da la vuelta y se dejan entre cinco y ocho minutos adicionales para que queden bien cocidas pero conserven su jugo interno.

Varios secretos permiten que esta receta sea infalible. La cebolla es la responsable de la jugosidad, mientras que la papa y la zanahoria sirven para que la preparación sea más rendidora. En cuanto al pan rallado, se usa para absorber el líquido de los vegetales y dar una consitencia moldeable, pero se puede sustituir por avena arrollada molida. Se debe tener precaución con la sal porque la mostaza ya aporta mucho gusto, aunque una mezcla de pimienta negra, mejorana y nuez moscada es una excelente opción si se prefiere evitar dicho aderezo. Si bien el horno es la opción más limpia, también se pueden preparar a la plancha o en una sartén con aceite.

Cada unidad de este plato tiene un valor nutricional de ciento noventa y cinco calorías, veintiún gramos de proteína, nueve gramos de grasa y siete gramos de carbohidratos. Al contener vegetales y carne, resultan casi un menú completo que puede acompañarse simplemente con una ensalada verde para refrescar el paladar. Otra alternativa divertida para reuniones es hacerlas en formato pequeño como parte de una picada original junto con diversas salsas y papas fritas. El tiempo total estimado para disfrutar de este manjar es de cincuenta y cinco minutos.

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