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Argentina es número uno del ranking FIFA y volvió la maldición
Tras eliminar a Inglaterra, el equipo nacional volvió a lo más alto del ranking previo a jugar el duelo definitivo.
POR REDACCIÓN
La clasificación a la última instancia de la Copa del Mundo dejó un saldo sumamente positivo para el combinado nacional. Tras superar a Inglaterra en las semifinales, el equipo dirigido por Lionel Scaloni no solo se aseguró un lugar en el partido definitivo, sino que también recuperó el primer puesto en el escalafón internacional.
Este reordenamiento de la tabla se produjo luego de que Francia, que ostentaba el liderazgo, descendiera a la tercera posición al ser derrotada por España. El conjunto español, en tanto, ascendió al segundo lugar del clasificador general.
La selección nacional ya había iniciado la competencia en la cima del ordenamiento. Sin embargo, durante el transcurso del certamen perdió temporalmente esa condición ante los franceses, particularmente antes de disputar la semifinal. Con este nuevo escenario, el plantel vuelve a lo más alto a solo un encuentro de definir el campeonato.
El regreso al primer escalón reaviva un dato estadístico histórico. Desde que se implementó el formato moderno de esta clasificación, ningún seleccionado que comenzó el torneo como líder logró quedarse con el trofeo, una tendencia que en el ambiente deportivo suele mencionarse como una tradición adversa.
El acceso original a este puesto de privilegio se había gestado justo antes del inicio de la competencia, cuando los rivales directos resignaron puntos en la fecha de selecciones previa. En aquella oportunidad, Francia cayó por 2-1 contra Costa de Marfil y España igualó 1-1 ante Irak. Esos resultados, sumados a los triunfos argentinos en los encuentros de preparación contra Honduras e Islandia, terminaron de consolidar la posición del equipo sudamericano.
Ahora, con el boleto asegurado para el partido definitorio, el grupo tendrá el desafío de revalidar la corona obtenida en Qatar y, al mismo tiempo, quebrar la racha histórica que persigue a los líderes del ordenamiento global.