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Yo te Invito > Racismo e identidad

¿Argentina es un país racista?: la respuesta de la historia

El historiador Eduardo Carelli analizó la acusación de Samuel L. Jackson y repasó la presencia afro en la Argentina.

Por Ana Paula Zabala
Hace 2 horas

Carelli abordó el tema del racismo en Argentina. (Foto: HUARPE).

La derrota de la Selección Argentina ante España en la final del Mundial 2026 dejó una polémica que rápidamente escapó de los límites del fútbol. El actor estadounidense Samuel L. Jackson compartió en Instagram una publicación que calificaba a la Argentina como “uno de los países más racistas del mundo” y pedía a las personas negras que no alentaran al equipo albiceleste.

El mensaje provocó indignación, adhesiones y una discusión global sobre la identidad del país, la presencia afroargentina y los episodios discriminatorios asociados a algunos hinchas. Para aportar una mirada histórica, el historiador sanjuanino Eduardo Carelli visitó el programa Yo Te Invito y sostuvo que aquella acusación es “injusta e infundada”.

“La historia nos absuelve a los argentinos”, afirmó Carelli, antes de repasar algunos de los hitos que marcaron el camino hacia la abolición de la esclavitud. Sin embargo, la pregunta no admite una respuesta de una sola pincelada: Argentina no tuvo un régimen de segregación legal comparable con el estadounidense, pero eso no significa que haya estado libre de racismo, invisibilización o discriminación.

De la libertad de vientres al fin de la esclavitud

Uno de los primeros antecedentes mencionados por el historiador fue la Asamblea del Año XIII, que estableció la libertad de vientres. Desde entonces, los hijos de mujeres esclavizadas nacidos en el territorio de las Provincias Unidas serían considerados libres.

La medida no abolió inmediatamente la esclavitud, pero representó un paso decisivo. Su eliminación formal quedó plasmada cuatro décadas después en la Constitución Nacional de 1853, aunque en la provincia de Buenos Aires su aplicación plena llegó después de la incorporación al orden constitucional nacional. 

Carelli también destacó la participación de hombres afrodescendientes en el Ejército de los Andes. “San Martín enroló una gran cantidad de esclavos que había en San Juan y Mendoza. Al participar de la campaña libertadora se convertían en hombres libres”, explicó.

Muchos de esos soldados no regresaron a Cuyo después de combatir. Algunos permanecieron en Perú por oportunidades económicas o vínculos familiares, mientras que otros temían que, ante la falta de pago de las indemnizaciones prometidas a sus antiguos propietarios, su libertad fuera puesta en duda.

Maradona y un origen que conduce hasta San Juan

La historia de Diego Armando Maradona funciona como una puerta inesperada hacia ese pasado afroargentino. Una investigación genealógica presentada por el sanjuanino Guillermo Collado Madcur reconstruyó cinco generaciones de la familia del futbolista y concluyó que uno de sus antepasados fue Luiz o Luis Maradona, un hombre esclavizado en San Juan que integró el Ejército de los Andes. 

El hombre pertenecía a José Ignacio Fernández de Maradona, dirigente sanjuanino que integró la Junta Grande y posteriormente fue gobernador provincial. Al obtener su libertad, Luiz conservó el apellido de quien había sido su propietario, una práctica frecuente en aquella época.

“De la mano de un esclavo africano traído a San Juan, con el tiempo va a nacer Diego Armando Maradona”, resumió Carelli. La investigación contradice antiguas versiones que vinculaban directamente al futbolista con la rama aristocrática de los Fernández de Maradona. En cambio, lo conecta con un soldado negro, esclavizado y luego liberado, cuya descendencia se trasladó hacia el Litoral y Buenos Aires.

El dato no solo modifica una genealogía. También expone que la afrodescendencia argentina muchas veces permanece oculta bajo siglos de mestizaje, migraciones y silencios documentales.

La población afro no desapareció: se mestizó y fue invisibilizada

“En Argentina y también en San Juan la población afro está completamente presente. El tema es que está mestizada. No desapareció por arte de magia”, afirmó Carelli.

Durante décadas se extendió la explicación de que los afroargentinos habían desaparecido por las guerras, las enfermedades y las bajas condiciones de vida. Hoy, distintos estudios suman a ese proceso el mestizaje, las modificaciones en las categorías censales y la construcción de una identidad nacional centrada en la inmigración europea.

Recién en el Censo de 2010 se incorporó nuevamente una pregunta específica sobre afrodescendencia. En 2022, 302.936 personas se reconocieron afrodescendientes o declararon tener antepasados negros o africanos, el 0,7% de la población que vivía en hogares particulares. En 2010, la proporción había sido del 0,4%. 

Para Carelli, la ausencia de jugadores negros fácilmente identificables en la Selección no demuestra por sí misma una política de exclusión. Recordó los casos de José Manuel Ramos Delgado, Héctor Baley y Américo Gallego, futbolistas de ascendencia africana que vistieron la camiseta argentina.

Una acusación injusta, pero un debate necesario

El historiador remarcó que Argentina nunca tuvo leyes de segregación racial como las que rigieron durante décadas en Estados Unidos. Sin embargo, comparar sistemas jurídicos no alcanza para negar que hayan existido prácticas racistas, expresiones discriminatorias o una persistente invisibilización de la población afro.

Durante el Mundial, distintos medios internacionales asociaron el rechazo hacia Argentina con cánticos xenófobos, insultos racistas de algunos simpatizantes y la falta de condenas públicas contundentes. Esa mirada no convierte a toda una sociedad en racista, pero revela que la discusión no nació únicamente de una ocurrencia en redes sociales. 

Carelli consideró que la acusación se integró a una campaña digital más amplia contra la Selección y contra la imagen argentina. “Se comenzó atacando a Messi y a la Scaloneta, pero por carácter transitivo se terminó atacando a la sociedad argentina”, expresó.

¿Es Argentina el país más racista del mundo? La historia no ofrece evidencias que permitan sostener semejante afirmación. Pero tampoco habilita una absolución automática. Muestra avances tempranos hacia la libertad, una sociedad profundamente mestiza y una presencia afro que nunca desapareció. También muestra olvidos, prejuicios y capítulos que durante demasiado tiempo quedaron fuera del relato nacional.

La respuesta, entonces, no cabe en un meme ni en una camiseta. Está en una historia mucho más incómoda, rica y compleja de lo que suele circular en las redes.

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