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Asados y hermandad, así es el ritual de Scaloni en la Selección Argentina
El entrenador prioriza las comidas grupales y el truco para fortalecer los vínculos antes del choque ante Inglaterra.
POR REDACCIÓN
La Selección Argentina ha consolidado su identidad sobre la base de la fortaleza grupal y una tradición ineludible. Los asados semanales se transformaron en un ritual clave del ciclo de Lionel Scaloni, quien considera que estos encuentros son fundamentales para construir la unión del plantel.
Durante la previa del partido ante Inglaterra en este Mundial 2026, el director técnico resaltó la importancia de la convivencia y el impacto positivo que tiene en el rendimiento deportivo.
En contacto con la prensa, el entrenador santafesino de 48 años compartió su visión sobre estas vivencias colectivas. Según su perspectiva, "No nos vamos a cansar de decirles que esos son los mejores momentos de todos, con diferencia. Eso y los festejos como el otro día ante Egipto, obvio. Son momentos únicos que no van a volver a vivir". Esta filosofía trasciende los planteos tácticos y se enfoca en el aspecto humano de la delegación.
Scaloni explicó que su motivación para dirigir está vinculada directamente con este tipo de experiencias compartidas. Al respecto, el técnico afirmó que "El otro día me senté en la conferencia de prensa y dije que soy entrenador por eso, no porque me guste el 4-3-3. Me gusta volver a vivir estar en un grupo, estar con compañeros, comer un asado, jugar al truco, que es lo que hicimos toda la vida". Estas costumbres se repiten incluso en plena competencia mundialista junto al cuerpo técnico y dirigentes.
La relevancia otorgada a estos momentos es tal que el cuerpo técnico decide modificar la agenda de trabajo en función de la integración. Scaloni detalló que "Acortamos algunos entrenamientos para poder comer el asado, son cosas que valoramos mucho y creo que para otra gente no es importante o que solo vale lo que pasa en la cancha, pero el día de mañana lo recordarán. Yo tengo imágenes de Malasia, que fue en el 97, y tengo a Pablo (Aimar) y Walter (Samuel) porque vivimos cosas fuertes. Más allá de cualquier resultado, son cosas que uno se va a llevar. Son momentos inolvidables, hacemos mucho hincapié en esas cosas porque hace al grupo y si hacemos un grupo somos todavía más fuertes".
Finalmente, el líder del equipo nacional reflexionó sobre su propio recorrido y cómo su capacidad para integrar grupos fue determinante en su carrera profesional. En ese sentido, confesó que "Siempre fui un acompañador de grupos, nunca fui de los grandes jugadores y por eso me han llevado a un Mundial, he estado en clubes donde me llevaban porque era buen tipo, no porque jugaba bien".