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Así es la quebrada donde cayó el helicóptero: un paraje aislado y sin caminos

El Bell 412 se precipitó en Los Arrieros, una zona agreste entre Valle Fértil y Jáchal. El acceso más cercano está a unos 10 kilómetros del lugar del impacto.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
El helicóptero cayó en una quebrada de Caballo Anca. FOTO: Gentileza

La investigación por la caída del helicóptero Bell 412 no solo busca determinar qué provocó el accidente que dejó siete víctimas fatales, sino que también puso bajo la lupa uno de los sectores más inhóspitos de San Juan. La aeronave cayó en una quebrada de Los Arrieros, dentro de la zona fiscal conocida como Caballo Anca, un extenso territorio ubicado entre los departamentos de Valle Fértil y Jáchal, al norte del Parque Provincial Ischigualasto.

El sitio donde terminó el vuelo está completamente alejado de centros poblados y de caminos transitables. De hecho, el punto del impacto se encuentra a unos 10 kilómetros del último lugar al que es posible acceder en vehículo. Desde allí, el ingreso solo puede realizarse a pie, atravesando un terreno montañoso y con fuertes desniveles.

Un paisaje modelado por la erosión

La geografía de Caballo Anca se caracteriza por un relieve agreste, compuesto por cerros, quebradas profundas, cárcavas y depresiones naturales formadas durante millones de años por la erosión del agua y el viento. A ello se suma un paisaje árido, con escasa humedad y una vegetación típica del monte sanjuanino, donde predominan jarillas, algarrobos, cardones, cactus y matorrales bajos.

Según describieron conocedores de la zona, no existen caminos consolidados ni circuitos turísticos que permitan llegar fácilmente al lugar. Apenas sobreviven antiguas huellas abiertas décadas atrás durante estudios viales y senderos utilizados históricamente por arrieros para conectar San Juan con La Rioja.

El aislamiento complicó el rescate

Las características del terreno condicionaron desde el primer momento el operativo de emergencia. Tras perder contacto con la aeronave, fue necesario realizar sobrevuelos para localizar el lugar del impacto, ya que desde tierra resultaba prácticamente imposible identificar el sitio exacto.

Una vez detectados los restos del helicóptero, efectivos de la Policía de San Juan, Gendarmería Nacional y equipos especializados debieron recorrer varios kilómetros a pie para llegar hasta la quebrada, sorteando pendientes pronunciadas, sectores rocosos y vegetación espesa. La falta de caminos obligó a que todas las tareas de rescate y peritaje se desarrollaran en condiciones de alta complejidad.

Un lugar clave para la investigación

La compleja geografía del sector también será analizada por la Junta de Seguridad en el Transporte (JST), que intenta reconstruir los últimos minutos del Bell 412. Los especialistas buscarán determinar si el relieve montañoso, las quebradas y las condiciones de visibilidad pudieron influir en la trayectoria de la aeronave antes del impacto.

Mientras avanzan las pericias técnicas sobre el helicóptero y las condiciones meteorológicas, el escenario donde ocurrió la tragedia se convirtió en una pieza central de la investigación. Su aislamiento, la ausencia de infraestructura y la presencia de cerros y profundas quebradas son elementos que podrían ayudar a explicar cómo se produjo uno de los accidentes aéreos más graves registrados en la provincia.

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