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Atlas esperó dos semanas junto a una ruta tras ser abandonado y fue rescatado
El pastor alemán permaneció en el mismo lugar y se acercaba a cada vehículo hasta que una mujer consiguió ganarse su confianza.
POR REDACCIÓN
Durante dos semanas, Atlas permaneció junto a una ruta del sur de Polonia esperando algo que nunca ocurrió: que regresaran las personas que lo habían abandonado. Cada vez que un vehículo disminuía la velocidad, el pastor alemán se acercaba, olfateaba el auto y observaba hacia su interior como si todavía creyera que su familia volvería a buscarlo.
La historia ocurrió en la región de Podhale y comenzó a cambiar cuando Eva zu Beck, creadora de contenidos de viajes, vio al perro cerca del camino. En un primer momento pensó que podía tratarse de su propia mascota, también un pastor alemán, pero al acercarse descubrió a un animal hambriento, con el pelaje deteriorado y profundamente desconfiado.
Vecinos de la zona le explicaron que Atlas llevaba cerca de dos semanas en ese lugar. Según el relato conocido posteriormente, sus antiguos responsables lo habían dejado al costado del camino y el perro prácticamente no se había movido del sitio desde entonces.
El animal reaccionaba especialmente ante los autos que frenaban o pasaban lentamente. Se acercaba durante unos segundos y luego regresaba a la banquina. Sin embargo, cuando alguna persona intentaba aproximarse demasiado, escapaba hacia el bosque.
Esa conducta había complicado también los intentos anteriores de ponerlo a salvo. Atlas evitaba el contacto con desconocidos y el miedo hacía que huyera cada vez que alguien intentaba sujetarlo.
Eva decidió entonces cambiar la estrategia. En lugar de perseguirlo, comenzó a visitarlo regularmente y llevarle comida. Primero dejaba los alimentos a cierta distancia y permanecía cerca mientras el perro comía. Poco a poco, Atlas comenzó a tolerar su presencia hasta que finalmente aceptó comer directamente de su mano.
La confianza construida durante esos encuentros permitió avanzar con el rescate. Con ayuda de un tranquilizante lograron contenerlo y trasladarlo para que recibiera atención veterinaria.
Una vez fuera de la ruta, su comportamiento también comenzó a modificarse. De acuerdo con el relato de la mujer que lo rescató, Atlas pasó de mostrarse asustado y distante a ser un perro juguetón, afectuoso y dispuesto a recibir contacto humano.
Los estudios veterinarios determinaron que tenía entre tres y cuatro años y que padecía una displasia de cadera grave, posiblemente vinculada a una lesión previa. Debido a esa condición, necesitaría controles y cuidados especiales, además de actividad física adaptada.
Eva comenzó entonces la búsqueda de una familia preparada para acompañarlo. El nuevo hogar debía tener experiencia con perros y disponibilidad para brindarle la atención que requería.
Finalmente, Atlas fue adoptado el 20 de septiembre. Su nueva familia tiene previsto realizar consultas con especialistas en ortopedia para determinar si puede someterse a una cirugía de cadera y continuar con su recuperación.