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Casi la mitad de los jóvenes argentinos vive en vulnerabilidad
La estimación comprende a más de 4,1 millones de personas de entre 18 y 29 años. La informalidad laboral y la deserción educativa agravan el escenario.
POR REDACCIÓN
Casi la mitad de los jóvenes argentinos vive en condiciones de vulnerabilidad social. Así lo reveló un informe del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que estimó que el fenómeno alcanza al 48,9% de la población de entre 18 y 29 años del país.
La cifra representa a 4.145.458 personas sobre un universo de 8.485.038 jóvenes, según una estimación elaborada a partir del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022. El estudio advierte que la vulnerabilidad no se limita a la falta de ingresos, sino que comprende carencias habitacionales, trayectorias educativas interrumpidas, precariedad laboral y dificultades para acceder a derechos básicos.
Para definir a la población vulnerable, la investigación incluyó a los jóvenes cuyo máximo nivel educativo es primario completo o inferior. También incorporó a quienes, pese a tener una mayor instrucción, viven en hogares con privaciones económicas o estructurales, de acuerdo con el Índice de Privación Material de los Hogares del Indec.
Menos educación y trabajo informal
Entre los jóvenes vulnerables relevados, el 60,5% no terminó la escuela secundaria y solamente el 24,8% continúa estudiando. Además, un 19,1% no trabaja ni permanece dentro del sistema educativo.
La situación laboral también aparece marcada por la precariedad. Aunque el 69,4% manifestó estar trabajando, apenas el 15,3% posee un empleo registrado y otro 3,6% se encuentra parcialmente en blanco. En contraste, el 46,1% trabaja sin registración y el 29,8% lo hace por cuenta propia.
El empleo se concentra principalmente en actividades como el comercio, la construcción, la venta ambulante, la limpieza y las tareas de cuidado. La falta de estabilidad se refleja en los hogares: el 56,9% indicó que sus ingresos no alcanzan para llegar a fin de mes.
El fenómeno de los “Triple Ni”
El informe también detectó una desconexión más profunda entre quienes están fuera del mercado laboral. De los jóvenes que no trabajan, solo el 42,2% buscó empleo durante las cuatro semanas previas a la encuesta. Un 32,8% no trabajaba, no estudiaba ni buscaba una ocupación.
Para los investigadores, esta situación refleja una ruptura de las expectativas de progreso, debido a que el mercado laboral deja de ser percibido como un espacio accesible de inclusión.
Sin cobertura y con problemas de salud mental
La vulnerabilidad impacta en el acceso a la salud. Cerca del 78% de los encuestados no cuenta con obra social o prepaga: el 72,2% se atiende en hospitales públicos o centros de salud y otro 5% manifestó no tener ninguna cobertura.
El estudio también reflejó un fuerte deterioro emocional. Más del 70% señaló atravesar problemas de nervios o ansiedad, mientras que más de la mitad reconoció episodios de tristeza, desgano o depresión. A su vez, tres de cada diez admitieron dificultades para controlar el consumo de alcohol, cigarrillos o drogas.
Pese a este escenario, el 85,7% considera que estudiar podría mejorar su calidad de vida. Sin embargo, la falta de dinero y de oportunidades aparece entre las principales barreras para cumplir sus objetivos.
La investigación se basó en una encuesta presencial realizada a 1.002 jóvenes vulnerables de los principales aglomerados urbanos del país, entre diciembre de 2025 y enero de 2026. El trabajo forma parte de la serie “CBC Investiga” y fue financiado por la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UBA.