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Cómo cultivar un árbol de almendras en maceta: el paso a paso
Con una almendra cruda, una maceta adecuada y algunos cuidados es posible iniciar el cultivo de un almendro incluso sin disponer de un jardín amplio.
POR REDACCIÓN
Tener un árbol frutal en casa no necesariamente requiere disponer de un jardín de grandes dimensiones. El almendro es una de las especies que puede comenzar a cultivarse en maceta y el proceso puede iniciarse incluso a partir de una almendra, aunque para conseguir buenos resultados se necesita paciencia y prestar atención a algunos cuidados.
Uno de los primeros puntos es elegir correctamente la semilla. Para comenzar se necesita una almendra cruda, que no haya sido tostada y, preferentemente, que conserve su cáscara. A partir de allí comienza un proceso de germinación que puede extenderse durante varias semanas.
El primer paso consiste en retirar cuidadosamente la cáscara exterior, procurando no dañar la semilla. También es posible mantenerla, aunque en ese caso la germinación puede demorarse más.
Después, la almendra debe permanecer durante algunas horas dentro de un recipiente con agua. Una vez cumplido ese tiempo, hay que envolverla en papel de cocina ligeramente húmedo y colocarla dentro de una bolsa o recipiente cerrado.
La semilla deberá conservarse en un lugar fresco durante varias semanas. Durante ese período es importante revisar periódicamente el papel y procurar que mantenga la humedad sin llegar a empaparse.
La señal que indicará que llegó el momento de avanzar será la aparición de una pequeña raíz. Cuando esto suceda, la almendra estará preparada para ser trasladada a una maceta.
Qué maceta elegir para el almendro
El recipiente debe ser profundo y contar con varios orificios en su base para facilitar el drenaje. Este aspecto es importante debido al desarrollo de las raíces del almendro y también para evitar que se acumule demasiada agua.
La almendra germinada debe colocarse en un sustrato fértil y con buen drenaje, ubicando la raíz hacia abajo. Luego hay que cubrirla con una capa fina de tierra y realizar un riego suave.
Otro factor fundamental será la ubicación. La maceta debe permanecer en un espacio luminoso donde el futuro árbol pueda recibir varias horas de sol directo. Un patio, una terraza o un balcón con buena exposición solar pueden resultar adecuados.
Los cuidados después de plantarlo
Durante los primeros meses habrá que encontrar un equilibrio con el riego. La tierra debe conservar cierta humedad, pero no permanecer empapada. Una forma sencilla de saber cuándo volver a regar es comprobar que la capa superficial del sustrato haya comenzado a secarse.
La luz también tendrá un papel determinante en su desarrollo. Si el almendro permanece en un sitio demasiado oscuro, su crecimiento puede debilitarse.
A medida que aumente de tamaño también será necesario controlar el desarrollo de sus raíces. Llegado el momento, habrá que trasladarlo a una maceta de mayores dimensiones para darle el espacio que necesita.
Durante su etapa de crecimiento puede utilizarse fertilizante destinado a árboles frutales, respetando siempre las cantidades y recomendaciones indicadas para cada producto.
El proceso requiere tiempo y constancia, pero permite comenzar a desarrollar un almendro en espacios reducidos. Una semilla adecuada, buen drenaje, humedad controlada y varias horas de sol son los principales puntos a tener en cuenta para que el árbol pueda crecer en casa.