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Cómo hacer el Rogel de chocolate perfecto con solo tres ingredientes
Una receta práctica para renovar el clásico postre argentino con una base de chocolate que requiere pocos ingredientes.
POR REDACCIÓN
La pastelería argentina tiene al Rogel como uno de sus iconos indiscutidos, aunque su versión tradicional suele demandar un esfuerzo considerable por el complejo proceso de amasado y el uso de gran cantidad de yemas.
Para transformar esta experiencia, la pastelera Valu Ramallo difundió una alternativa que utiliza una masa exprés de chocolate. Según la especialista, se trata de una "versión diferente y con un plus de sabor de la torta tradicional: el gran secreto está en la masa, que nunca falla y se hace con solo 3 ingredientes".
Esta propuesta elimina el huevo y se basa en la mezcla de 270 gramos de harina 0000, 30 gramos de cacao amargo y 300 mililitros de crema de leche. La utilización de la nata es fundamental en el proceso, ya que "la grasa natural de la crema de leche es el secreto para lograr esa textura hojaldrada y crocante tan característica del Rogel, pero en una fracción del tiempo". La preparación consiste en unir los ingredientes en un bol hasta obtener un bollo liso que luego se divide en 12 unidades exactamente iguales.
Cada disco debe estirarse de forma muy fina sobre la mesada y pincharse con un tenedor para que no se infle por completo durante la cocción. El horneado se realiza a 170 grados por un lapso de 10 minutos, hasta que queden secos y crocantes.
Para el armado se requieren entre 500 y 700 gramos de dulce de leche repostero. En caso de que el dulce sea difícil de esparcir, la pastelera sugiere que "si el dulce de leche está muy firme y te cuesta esparcirlo sin romper los discos de masa que son super crocantes, ponelo unos 10 o 15 segundos en el microondas para que afloje apenas".
El cierre de la preparación es un merengue italiano hecho con tres claras y 180 gramos de azúcar. Se prepara un almíbar con agua y, cuando alcanza los 118 grados o el punto de burbujas pesadas, se vierte en forma de hilo sobre las claras batidas a punto nieve.
El proceso termina batiendo hasta que el recipiente esté frío al tacto, logrando una consistencia firme y brillante. La recomendación final es decorar la parte superior haciendo picos altos con una cuchara o manga para obtener el reconocimiento de los comensales.