Sábado 25 de Abril
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Cómo hacer un sabroso arroz con pollo a la portuguesa en una olla

Un solo recipiente basta para crear este manjar aromático y nutritivo.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
El pollo dorado aporta un color intenso y profundo al preparado.

Hay recetas que tienen el poder de transformar el ambiente del hogar con apenas un par de ingredientes y una hornalla encendida. El arroz con pollo a la portuguesa es uno de esos clásicos que nunca defrauda, ofreciendo una combinación imbatible de vegetales, especias y carne dorada. Lo mejor de esta propuesta es que todo sucede en una misma olla, permitiendo que los aromas invadan la cocina mientras se construye un plato completo, rendidor y sumamente accesible para cualquier presupuesto.

Para alimentar a cuatro personas se necesitan entre seis y ocho piezas de pollo, ya sean muslos, patas o alitas. El proceso comienza calentando dos cucharadas de aceite para sellar la carne. Según explica la receta, "el dorado inicial del pollo no es negociable: aporta profundidad y color" y además aclara que "este paso es clave: ahí se construye la base de sabor del plato". Una vez que la piel está crujiente, se retira el pollo para dar paso al sofrito de una cebolla grande, un morrón rojo y uno verde, todo bien picado.

Cuando los vegetales están blandos y fragantes, se incorporan dos dientes de ajo y dos tomates maduros troceados. Es el momento de sumar las dos tazas de arroz largo fino, mezclando bien para que el grano se impregne del sofrito. La preparación gana alma con el azafrán, la cúrcuma o el condimento para arroz, junto a la sal y la pimienta. Luego se vierten tres tazas de caldo de pollo caliente, un detalle vital porque "el caldo debe estar caliente al incorporarlo, para no cortar la cocción".

Con el líquido en la olla, el pollo vuelve a su lugar sobre el colchón de arroz. La cocción sigue a fuego medio-bajo por unos 18 a 20 minutos con la tapa puesta a medias. A mitad del camino se agrega una taza de arvejas. El objetivo final es claro: "el arroz debe quedar húmedo pero suelto, nunca pasado". Tras un breve reposo fuera del fuego y una lluvia de perejil fresco, el plato está listo. Con aproximadamente 520 calorías y 28 gramos de proteínas por porción, esta comida equilibrada garantiza energía sostenida y un sabor que queda grabado en el recuerdo.

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