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Cómo juega Austria, el próximo rival de Argentina en el Mundial
El conjunto de Ralf Rangnick regresa tras 28 años con una propuesta de presión alta para enfrentar a la Selección.
POR REDACCIÓN
Austria regresa a una Copa del Mundo después de 28 años con una identidad táctica muy definida. Bajo la conducción del entrenador Ralf Rangnick, el seleccionado europeo se transformó en uno de los equipos más intensos del continente. Su estilo de juego se basa en presionar alto, jugar a gran velocidad y buscar imponer partidos caóticos donde el ritmo y la agresividad sean los protagonistas principales.
El sistema que utiliza el equipo suele partir desde un 4-2-3-1, aunque su comportamiento varía según la fase del encuentro. Cuando tienen la pelota, el esquema se transforma en un 3-4-3. En esta fase, uno de los laterales se proyecta hasta la última línea mientras que el otro ocupa posiciones más retrasadas para equilibrar la estructura defensiva. Los extremos también alternan sus funciones, ya que uno fija por fuera para amenazar la profundidad y el otro participa de la construcción asociándose por dentro.
A pesar de que muchas veces terminan sus ataques mediante centros dirigidos al centrodelantero, gran parte de sus progresiones nacen en zonas interiores. Austria no es un equipo especialmente amplio, sino que prefiere juntar futbolistas alrededor de la pelota para generar superioridades mediante asociaciones cortas y acelerar una vez que encuentra ventajas. El principio que sostiene todo su funcionamiento es mantener distancias reducidas entre líneas para facilitar la circulación y activar una feroz contra-presión cada vez que pierde la posesión.
En defensa organizada, el equipo se repliega en un 4-4-2, aunque es uno de los conjuntos más agresivos del Mundial cuando decide saltar a presionar alto para obligar al rival a tomar decisiones bajo estrés. Esta intensidad representa su principal fortaleza, pero también su mayor vulnerabilidad, ya que cuando la primera presión es superada suele dejar espacios importantes a la espalda y sufrir en las transiciones defensivas.
El gran referente del plantel continúa siendo David Alaba. El capitán y líder emocional aporta experiencia y jerarquía gracias a su capacidad de desempeñarse como defensor central, lateral o mediocampista. Su lectura del juego resulta fundamental para sostener la agresividad del sistema de juego. Junto a él, Marcel Sabitzer y Konrad Laimer forman el corazón del equipo. Sabitzer es el encargado de conectar líneas y participar en la construcción, mientras que Laimer es considerado el motor del grupo por su capacidad para recorrer grandes distancias y recuperar balones.
En la zona de ataque, Marko Arnautovic aporta jerarquía y personalidad a sus 37 años. El delantero es la principal referencia ofensiva y el destinatario habitual de los centros que se generan desde los costados. Su presencia ofrece una solución directa cuando el rival logra neutralizar las asociaciones interiores. Además, la convocatoria incluye a jóvenes talentos como Paul Wanner, quien eligió representar a Austria pese al interés de Alemania, y Carney Chukwuemeka, cuya potencia física aporta una variante distinta al mediocampo.