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Cómo lavar y guardar mantas y acolchados para evitar manchas, humedad y malos olores

Con la llegada de los días cálidos, las mantas y los acolchados dejan de usarse a diario y llega el momento de guardarlos.

POR REDACCIÓN

Hace 0 horas
Lavar y secar bien las mantas y los acolchados antes de guardarlos ayuda a conservarlos en buenas condiciones hasta la próxima temporada de frío. (Foto ilustrativa)

Con el aumento de las temperaturas, muchas familias comienzan a cambiar la ropa de cama y a guardar las mantas, frazadas y acolchados que utilizaron durante el invierno. Aunque la tarea parece sencilla, hacerlo de manera incorrecta puede provocar manchas amarillentas, malos olores y daños en los tejidos durante los meses de almacenamiento.

La clave está en preparar cada prenda antes de guardarla y elegir el sistema adecuado según el material. Los restos de transpiración, polvo y otras partículas pueden acumularse en las fibras incluso cuando la ropa de cama parece limpia. Por eso, conviene realizar una limpieza antes de doblarla y guardarla. 

El primer paso es lavar y secar por completo

Antes de guardar las mantas y los acolchados, es importante revisar las indicaciones de lavado de cada producto. Algunas prendas admiten un ciclo suave en el lavarropas, mientras que otras, especialmente las más delicadas o con rellenos específicos, pueden necesitar limpieza profesional.

También conviene evitar sobrecargar el lavarropas: si la prenda no tiene suficiente espacio para moverse, el lavado y el enjuague pueden resultar deficientes.

El secado es uno de los puntos más importantes. Aunque una manta parezca seca por fuera, puede conservar humedad en su interior. Guardarla en esas condiciones favorece la aparición de hongos y olores difíciles de eliminar. Lo recomendable es dejarla secar por completo antes de doblarla y almacenarla. 

Bolsas al vacío o fundas de tela, qué conviene elegir

No todos los textiles necesitan el mismo tipo de guardado. Las bolsas al vacío permiten reducir el volumen y ahorrar espacio, pero la compresión prolongada puede afectar el relleno de algunos acolchados, especialmente los de pluma o plumón.

Para las prendas delicadas y los materiales que necesitan ventilación, las fundas de tela transpirable son una alternativa conveniente. En cambio, las mantas sintéticas suelen tolerar mejor las soluciones de almacenamiento compactas, siempre que se respeten las recomendaciones del fabricante. 

El lugar de guardado también importa

Una vez limpias y secas, las mantas y los acolchados deben guardarse en un sitio fresco, seco y protegido del polvo. Los espacios con humedad, la ropa de cama apoyada directamente sobre el piso y los placares con poca ventilación pueden favorecer el deterioro de los tejidos.

Para mantener un aroma agradable, se pueden colocar pequeñas bolsitas de lavanda seca o madera de cedro entre las prendas, sin contacto directo con tejidos delicados. Además, es recomendable revisar el lugar de guardado si se detecta humedad ambiental.

Con estos cuidados, la ropa de cama puede conservar mejor su textura, su volumen y su aspecto durante los meses en los que permanece guardada, y estar lista para volver a usarse cuando bajen las temperaturas.

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