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Cómo mantener una rutina aunque no tengas ganas, según especialistas
Especialistas de Fundación Ineco explicaron que la motivación es cambiante y que la constancia depende más de estrategias prácticas que de la fuerza de voluntad
POR REDACCIÓN
Empezar una rutina saludable suele ser más sencillo que mantenerla. Con el paso de los días, el entusiasmo inicial disminuye y muchas personas abandonan objetivos como hacer ejercicio, leer, comer mejor o dormir más horas. Sin embargo, los especialistas aseguran que la constancia no depende exclusivamente de la motivación, sino de hábitos y estrategias que permitan seguir adelante incluso cuando faltan las ganas.
Expertos de la Fundación Ineco explicaron que la motivación fluctúa de manera natural y no puede ser el único motor para sostener una conducta en el tiempo. En cambio, recomiendan crear un entorno que facilite la repetición de la actividad hasta que se convierta en parte de la rutina diaria.
Entre las principales recomendaciones figura establecer objetivos concretos y alcanzables. En lugar de proponerse metas muy ambiciosas desde el comienzo, sugieren dividirlas en pequeños pasos que puedan cumplirse con facilidad. De esa manera, cada logro fortalece la sensación de progreso y favorece la continuidad del hábito.
Las cinco estrategias para no abandonar una rutina
Los especialistas resumieron cinco acciones que ayudan a mantener un hábito a largo plazo:
- Definir metas específicas y realistas.
- Asociar el nuevo hábito a una rutina ya establecida.
- Preparar el entorno para facilitar la acción y reducir obstáculos.
- Registrar los avances y celebrar los pequeños logros.
- Retomar la actividad sin culpas cuando haya interrupciones.
Además, remarcaron que las recaídas forman parte del proceso de aprendizaje y no deben interpretarse como un fracaso. Lo importante es volver a la rutina lo antes posible, evitando el pensamiento de "todo o nada", que suele llevar al abandono definitivo.
Desde Ineco señalaron que los hábitos se consolidan gracias a la repetición y la planificación, más que por la fuerza de voluntad. Con el tiempo, las conductas repetidas requieren un menor esfuerzo mental y pasan a ejecutarse de manera casi automática, aumentando las posibilidades de sostenerlas en el largo plazo.