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Cómo preparar la lasagna en rollitos para lograr porciones perfectas
Esta técnica de cocina viral permite servir la pasta de manera individual manteniendo el relleno intacto y sabroso.
POR REDACCIÓN
La tendencia de los rollitos de lasagna se ha vuelto viral gracias a una forma innovadora de presentar este plato tradicional italiano. Al rellenar y enrollar las láminas de pasta de manera individual, similar a canelones, se logra que las porciones mantengan su forma perfecta y no se desarmen al servirse. Esta propuesta resulta ideal para cuando hay invitados en casa y rinde entre cuatro y seis porciones.
El proceso se inicia cocinando entre 12 y 15 láminas de pasta en abundante agua hirviendo con sal hasta que alcancen el punto al dente. Una vez listas, es necesario estirarlas sobre un lienzo limpio o papel antiadherente para evitar que se peguen entre sí.
Para el interior de los rollos, se utiliza un bol grande donde se une la mezcla de 500 gramos de ricota escurrida, un atado de espinaca cocida y picada, un huevo, media taza de queso parmesano y 200 gramos de mozzarella rallada.
Se utiliza una espátula para lograr una crema maleable que se sazona con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Un detalle técnico fundamental para el éxito de la receta es contar con la "Espinaca bien seca: Es indispensable escurrir el exceso de agua de la espinaca antes de mezclarla con la ricota; de lo contrario, la humedad aflojará el relleno durante el horneado".
El armado consiste en distribuir dos cucharadas generosas de la crema a lo largo de cada lámina, dejando un pequeño margen libre en las puntas. Los especialistas recomiendan realizar un "Enrollado suelto: Al enrollar la lámina de pasta, hacelo de forma uniforme pero holgada. Si apretás demasiado la pasta, la crema de ricota se escapará por los extremos".
Los cilindros se acomodan de forma horizontal en una asadera sobre un colchón de dos tazas de salsa de tomate. Para asegurar la estructura, se debe colocar "El cierre hacia abajo: Apoyar la solapa final de la masa directamente sobre la salsa de tomate garantiza que el calor del horneado selle la pasta".
Finalmente, se añade una taza y media de salsa blanca y 100 gramos de mozzarella extra para gratinar. La cocción en un horno precalentado a 190 grados dura entre 25 y 30 minutos. El plato está terminado cuando la salsa borbotee y la cubierta esté bien dorada.
Para quienes buscan rapidez, el proceso indica que "si la preparás en la freidora de aire, utiliza 170°C y revisa a los 20 minutos". Se aconseja un reposo de cinco minutos antes de llevar a la mesa para que los sabores se asienten.