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Cómo preparar un budín de nuez súper húmedo con un ingrediente secreto
Descubrí la técnica profesional para preparar una merienda sabrosa con mantequilla de maní y nueces crocantes en casa.
POR REDACCIÓN
La pastelería profesional ofrece soluciones para mejorar la textura y el sabor de los panificados caseros. El budín de nueces es considerado "el rey de la mesa de té", aunque suele presentar como "enemigo íntimo" la tendencia a la sequedad ante un exceso de cocción.
Para combatir este inconveniente, los especialistas utilizan mantequilla de maní como un "as bajo la manga". Este componente aporta aceites naturales que permiten que la miga se mantenga tierna por varios días, como si estuviera recién hecha.
El éxito de la preparación depende del "cremado inicial" de los ingredientes para evitar que el resultado sea un bloque pesado. Se recomienda batir 100 gramos de manteca pomada con 150 gramos de azúcar y tres cucharadas generosas de mantequilla de maní.
El batido debe extenderse entre tres y cuatro minutos para que la mezcla cambie de color y duplique su volumen gracias al aire incorporado. Posteriormente, se deben sumar tres huevos de a uno, una cucharadita de esencia de vainilla y 200 gramos de harina leudante tamizada.
La masa se completa con una pizca de sal, 50 cc de leche y 100 gramos de nueces picadas de forma gruesa. Una técnica útil para que los frutos secos no se desplacen al fondo del molde consiste en enharinar levemente la mitad de ellos antes de integrarlos.
El horneado se realiza a 170 grados durante un tiempo estimado de entre 40 y 45 minutos. Finalmente, la receta puede alcanzar un nivel "gourmet" al sumar 50 gramos de chips de chocolate amargo o hilos de dulce de leche repostero una vez que la pieza esté fría.