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Con un 5-1 categórico, Bélgica le ganó a Nueva Zelanda y salió del radar argentino
El conjunto europeo venció 5-1 a los oceánicos con doblete de Trossard y goles de De Bruyne, Lukaku y Saelemaekers; el tercer tanto, clave para alejarse del sector de la Selección Argentina en un hipotético cruce de octavos de final.
POR REDACCIÓN
La selección de Bélgica, víctima de su propia inestabilidad en las primeras dos fechas del Mundial 2026, impuso finalmente la jerarquía de sus individualidades y goleó con autoridad a Nueva Zelanda por 5-1 en Vancouver, un resultado que le permitió asegurar el primer puesto del Grupo G y, de paso, salir del radar inmediato de la Selección Argentina de cara a una eventual instancia de octavos de final.
El partido, disputado en simultáneo con el empate entre Egipto e Irán en Seattle, encontró a un conjunto belga decidido a resolver su clasificación con contundencia. Desde el arranque, el equipo europeo sometió a Nueva Zelanda, que apenas pudo aproximarse tímidamente al arco defendido por el gigante Thibaut Courtois. A los 10 minutos, Leandro Trossard estrelló un disparo en el palo que, tras rebotar en el cuerpo de Tyler Bindon, recorrió la línea sin traspasarla en una jugada milagrosa para los oceánicos. Poco después, el árbitro jordano Adham Makhadmeh anuló vía VAR un penal que él mismo había cobrado por una mano sin intención de Finn Surman, que además no ampliaba el volumen del cuerpo, por lo que la decisión fue rectificada acertadamente.
El dominio belga se hizo cada vez más evidente y el gol, que parecía inminente, llegó a los 28 minutos. Trossard capturó un rebote dentro del área tras un desvío en Tim Payne —el defensor neozelandés que se había vuelto viral en el torneo— y definió con rapidez para abrir el marcador. Nueva Zelanda nunca mostró reacción y Bélgica lo aprovechó en el comienzo del complemento, cuando la conexión entre sus dos mejores jugadores amplió la ventaja: pase frontal de Kevin De Bruyne y definición de Trossard, que primero vio bloqueado su remate pero tomó revancha en el rebote para anotar su doblete personal.
El tercer gol, sin embargo, fue el más significativo en términos estratégicos. Mientras en Seattle el empate entre egipcios e iraníes parecía inamovible, Bélgica necesitaba ampliar la diferencia a tres goles para asegurar el primer puesto y evitar así un cruce con la Argentina en los octavos de final. Y fue De Bruyne, leyenda inoxidable, quien lo logró con un zurdazo cruzado que se convirtió en el primer tanto de un jugador belga en tres Mundiales diferentes, tras haber marcado a Estados Unidos en 2014 y a Brasil en 2018. Ese gol, más que un simple tanto, fue la llave que alejó a los europeos del sector de la albiceleste.
El descuento de Elijah Just, el mismo delantero que había firmado un doblete en el debut neozelandés ante Irán, generó sorpresa y por momentos puso en duda la diferencia de tres goles que Bélgica necesitaba para mantenerse como líder. Pero la respuesta fue inmediata: Romelu Lukaku, ingresado segundos antes, saltó a la cancha y estampó el 4-1 para volver a dejar esa ventaja en el marcador, afianzándose además como el máximo goleador histórico de su selección con 91 tantos. Finalmente, Alexis Saelemaekers selló el 5-1 definitivo en los minutos finales.
Con este resultado, Bélgica terminó primero del Grupo G y enfrentará en los dieciseisavos de final a uno de los mejores terceros, con un hipotético cruce en octavos ante Estados Unidos o Bosnia, lejos del camino de la Argentina. Egipto, por su parte, se clasificó segundo y jugará ante Australia, con la posibilidad de cruzarse con la albiceleste en la siguiente ronda. Irán, en tanto, quedó con tres puntos y deberá esperar la definición del resto de los grupos para saber si logra meterse entre los mejores terceros o si la eliminación se confirma en los próximos días. Nueva Zelanda, en cambio, cerró su participación con tres derrotas y se despidió del torneo sin sumar unidades.