PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

País > Inédito

Conicet encuentra al Shakajlura riojanensis, el colosal reptil del Triásico

Científicos argentinos descubrieron en Talampaya los restos del Shakajlura riojanensis, un feroz antepasado de los cocodrilos de seis metros de largo que dominó la cadena alimenticia hace 237 millones de años. 

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
El "lagarto bendito" que gobernó el noroeste argentino antes de los dinosaurios
 

En las áridas tierras de la Formación Chañares, un equipo del Conicet desenterró al Shakajlura riojanensis, un colosal reptil de seis metros diseñado para la caza perfecta. El hallazgo abre una ventana única al Triásico, una época donde los parientes de los cocodrilos dominaban la Tierra.

Mucho antes de que los grandes dinosaurios carnívoros se ganaran el rol de villanos definitivos de la prehistoria y se ubicaran en la cima de la cadena alimenticia, el actual territorio del noroeste argentino ya tenía a su propio y temible soberano. No necesitaba de un andar bípedo ni de un plumaje primitivo; le alcanzaba con un cuerpo robusto de seis metros de largo, un cráneo de 60 centímetros y una mandíbula calibrada con precisión milimétrica para la caza.

Un equipo interdisciplinario de científicos y científicas del Conicet logró identificar y reconstruir a este colosal depredador que caminó por la actual región de Talampaya, en la provincia de La Rioja, hace unos 237 millones de años. Los detalles de la investigación, que demandó años de meticuloso análisis paleontológico y geológico, acaban de ser revelados en la prestigiosa revista especializada Papers in Palaeontology.

Los científicos bautizaron a la nueva especie como Shakajlura riojanensis, un nombre que fusiona las raíces locales para significar "lagarto bendito de La Rioja". El hallazgo sacude las estructuras de la paleontología regional porque convoca a un pasado extremadamente remoto —el Período Triásico, dentro de la Era Mesozoica—, una época de florecimiento donde todos los continentes seguían unidos en la gigantesca masa continental conocida como Pangea. En ese entonces, los mamíferos eran apenas una promesa y los dinosaurios aún no habían iniciado su majestuosa aparición.

"Este reptil es la figurita difícil. Al ser un carnívoro que está al tope de la cadena alimenticia, compone el elenco de los menos abundantes y de los más complicados de encontrar en el campo", explicó a la prensa la doctora Julia Desojo, investigadora del Conicet en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y una de las mentes detrás del reporte.

El diseño de un cazador implacable

Aunque el anuncio global se concreta ahora tras pasar los rigurosos filtros de la revisión por pares, la historia del hallazgo comenzó a gestarse tiempo atrás. El grupo de expertos viene rastreando los secretos de la Formación Chañares desde el año 2011. Sin embargo, la fisonomía del Shakajlura empezó a emerger con claridad durante dos campañas de campo sucesivas realizadas entre 2017 y 2018 dentro del Parque Nacional Talampaya.

En aquellas expediciones, los técnicos y geólogos lograron desenterrar piezas clave del cráneo y elementos fundamentales de su cintura (postcráneo). A diferencia de otros parientes cercanos, esta bestia se caracteriza por una anatomía singular: posee un hueso de la mandíbula con una forma distintiva de carácter prearticular y una escasa ornamentación en su maxilar, el sector de la quijada que porta los dientes. Tampoco presenta una "nariz romana", lo que significa que sus huesos nasales no están proyectados hacia arriba.

Estas huellas óseas menores, invisibles para el ojo inexperto, son las que delimitan la arquitectura de una especie completamente nueva dentro del grupo Paracrocodylomorpha, una estirpe de cuadrúpedos feroces y eficaces que podían alcanzar hasta los diez metros de longitud. Hasta el momento, el único registro similar en Chañares era el Luperosuchus fractus, hallado en 1960 por el célebre paleontólogo estadounidense Alfred Romer, cuyas piezas históricas terminaron en las vitrinas de la Universidad de Harvard.

Una ventana al pasado

Debido a que la atención de la ciencia de masas se ha volcado históricamente hacia el estudio de los dinosaurios, el conocimiento sobre la vida y los comportamientos de las especies en los períodos previos sigue siendo un terreno difuso. Por eso, el Shakajlura riojanensis se convierte en una pieza fundamental para entender la evolución de los reptiles modernos.

La Rioja se consolida, una vez más, como uno de los laboratorios a cielo abierto más fructíferos y reconocidos del planeta para el estudio del Triásico. En la Formación Chañares, la erosión del viento y la lluvia socavan constantemente la roca para dejar al descubierto registros preciosos que no solo incluyen grandes depredadores, sino también formas primitivas de mamíferos, plantas y hongos. Cada campaña en el suelo riojano, guiada por el ojo entrenado de los científicos locales, sigue abriendo ventanas hacia un ecosistema perdido, recordándonos que el presente de nuestras especies se empezó a escribir con las mandíbulas de los gigantes que dominaron la Tierra hace millones de años.

 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Más Leídas

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD