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Contelandia mezcló pantallas, juegos, teatro y circo en el Conte Grand
La propuesta reunió durante dos jornadas gratuitas estaciones de juegos, experiencias digitales, movimiento, circo, teatro y un mercado de emprendedores.
Durante dos tardes, el Centro Cultural Conte Grand dejó de ser solamente un espacio para mirar y se convirtió en un lugar para moverse, jugar, experimentar y encontrarse. El sábado 22 y domingo 23 de agosto, Contelandia reunió a familias y niños en una propuesta que combinó entretenimiento digital con formas más tradicionales de diversión, en un recorrido donde las pantallas convivieron con el teatro, el circo y el movimiento.
De 15 a 20, el espacio cultural recibió a los visitantes con entrada libre y gratuita. La propuesta estuvo organizada a través de distintas estaciones de juegos y actividades recreativas, pensadas para que las infancias no fueran únicamente espectadoras, sino protagonistas de la experiencia.
El atractivo estuvo precisamente en esa diversidad. En un mismo recorrido aparecieron los videojuegos y los juegos tecnológicos junto a una pista de autos, propuestas de movimiento, espectáculos escénicos y espacios para descubrir producciones de emprendedores locales.
Entre pantallas y movimiento
Uno de los puntos que marcó el ritmo de Contelandia fue Turbo Toys, con una pista de autos que trasladó la lógica del juego digital al espacio físico. La experiencia permitió que aquello que habitualmente sucede frente a una pantalla encontrara otra dimensión: desplazarse, competir, participar y compartir el juego con otros.
La propuesta funcionó así como un puente entre dos formas de entretenimiento que muchas veces se presentan como opuestas. Lo digital no desplazó al juego tradicional, sino que se incorporó a un circuito más amplio en el que también tuvieron lugar actividades físicas y recreativas.
El recorrido invitó a cambiar de registro constantemente. De una estación de juegos se podía pasar a una actividad de movimiento y, poco después, detenerse frente a una propuesta escénica. Para las familias, esa variedad permitió construir una experiencia sin un único centro de atención.
El teatro salió al encuentro del público
A las 19, cuando la jornada ingresaba en su tramo final, el movimiento de las estaciones encontró otro lenguaje en el escenario con la presentación de “Un Loco Experimento”.
La obra incorporó las artes escénicas a una programación dominada durante buena parte de la tarde por juegos y entretenimiento. El teatro apareció, de esta manera, como una propuesta más dentro de un mismo espacio cultural y no como una actividad aislada.
A esa oferta se sumó Circo Aventura, que aportó el componente circense y amplió las posibilidades de participación para el público infantil.
El resultado fue una programación que puso en diálogo distintos lenguajes: la experiencia digital, el juego físico, la representación teatral y el circo. Cada uno propuso una manera diferente de ocupar el espacio y relacionarse con los demás.
Una experiencia que también se construye alrededor del juego
Contelandia incorporó además un mercado de emprendedores, que acompañó las dos jornadas y agregó una dimensión vinculada con la producción local.
Así, el evento no se limitó a una sucesión de espectáculos. El Conte Grand funcionó como un territorio de circulación en el que las familias podían jugar, mirar, participar, recorrer puestos y encontrarse con diferentes propuestas culturales y recreativas.
La gratuidad también fue parte importante de la experiencia. Durante ambas jornadas, el acceso libre permitió que la programación estuviera disponible para un público amplio y convirtió al centro cultural en un punto de encuentro familiar.
En tiempos en los que buena parte del entretenimiento infantil transcurre en dispositivos y plataformas digitales, Contelandia planteó otra posibilidad: no abandonar las pantallas, sino ponerlas a convivir con el cuerpo, el escenario, el juego compartido y la experiencia presencial.
Por dos días, el Conte Grand fue escenario de esa convivencia. Los autos circularon por una pista, los juegos invitaron al movimiento, los emprendedores ocuparon sus espacios y, cuando llegó la tarde, el teatro y el circo sumaron otras formas de contar y entretener.