Provinciales
Continúa la misa del funeral por las víctimas de Valle Fértil
Pese al viento Zonda y tras una íntima ceremonia oficiada por monseñor Lozano, miles de sanjuaninos colman la Catedral para despedir a los cuatro servidores públicos caídos en la tragedia aérea de Valle Fértil.
POR REDACCIÓN
En el atrio de la Catedral San Juan Bautista, una multitud de personas formaron una fila paciente e interminable, esperando el momento de dar el último adiós a las cuatro víctimas de la peor tragedia aérea en la historia de la provincia.
Un silencio denso, de esos que duelen en el pecho y paralizan el pulso de la ciudad, envolvió la Plaza 25 de Mayo cuando las dos morgueras de la Policía de San Juan estacionaron frente a las escalinatas de la Catedral San Juan Bautista. No hacía falta ninguna palabra: el ingreso de los cuatro féretros cubiertos con la bandera argentina quebró la calma con un cerrado y visceral aplauso de la multitud que esperaba de pie.
San Juan atraviesa sus horas más oscuras tras confirmarse la tragedia del helicóptero Bell 412EP, precipitado el pasado miércoles en el norte del Parque Provincial Ischigualasto, en el departamento Valle Fértil. La nave trasladaba a un equipo clave de la seguridad provincial y brigadistas para una capacitación contra incendios forestales. En el siniestro perdieron la vida siete personas, sacudiendo las entrañas de toda la provincia.
La apertura de la puerta principal y las dos laterales del templo debió retrasarse media hora. Adentro, en la nave central, el arzobispo monseñor Jorge Lozano encabezaba una íntima y conmovedora despedida privada exclusivamente para las familias de los caídos: el director de Protección Civil, Carlos Heredia; el subjefe de la Policía de San Juan, Marcelo Videla; el jefe del Cuerpo de Bomberos, Rubén Castro; y el subjefe de la misma unidad, Jorge Carbajal.
Tras el emotivo mensaje del arzobispo y el consuelo inicial a los allegados más cercanos, las pesadas puertas de la iglesia finalmente se abrieron. El flujo de personas fue tan masivo que la organización debió reestructurar a toda prisa el paso del público para que miles de vecinos, ministros, intendentes, diputados y funcionarios nacionales y provinciales pudieran acercarse hasta el altar donde descansan los féretros.
En el interior de la Catedral reinó un silencio absoluto y sobrecogedor. Esa atmósfera de luto solo se quebraba de a ratos por el llanto ahogado de algún familiar o por el sonido sordo de las palmadas en la espalda entre los efectivos de las Fuerzas de Seguridad, quienes, sin necesidad de pronunciar palabras, se daban el pésame y fuerzas para seguir adelante tras la dolorosa pérdida de sus mandos.
Entre las escenas de mayor emotividad estuvo la presencia de un grupo de jóvenes de la Acción Católica del Santuario Inmaculada Concepción. Con casullas y rosarios en mano, llegaron al atrio para acompañar a su compañera Julieta Heredia, hija de Carlos Heredia. "Imaginamos que debe estar destruida porque amaba mucho a su papá. Venimos en grupo para darle nuestro apoyo emocional y espiritual y rezar para que encuentre consuelo", compartieron en voz baja sus amigos antes de ingresar.
La calma y la resignación llegaron a mitad de la jornada con el rezo unánime del Santo Rosario. En cada avemaría se pidió por el eterno descanso de los cuatro sanjuaninos a quienes la comunidad ya bautizó unánimemente como héroes.
Las puertas del templo permanecerán abiertas este viernes hasta las 21:00 horas para recibir el afecto de la gente. El cronograma del último adiós culminará este sábado 1 de agosto: a las 9:00 se celebrará la Misa de Córpore Insepulto en la misma Catedral. Posteriormente, a las 10:30, partirá el cortejo fúnebre hacia el Cementerio de la Capital en un recorrido de honores que pasará por la Central de Policía (en homenaje a Marcelo Videla), la Dirección de Protección Civil (por Carlos Heredia) y el Destacamento Central de Bomberos, para rendir tributo final a Rubén Castro y Jorge Carbajal.