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Cuatro de cada 10 chicos tienen sobrepeso u obesidad en Argentina
Un pediatra advirtió sobre el avance del sedentarismo, los ultraprocesados y los malos hábitos alimentarios. También remarcó el rol clave de la familia.
POR REDACCIÓN
La obesidad infantil se convirtió en una de las problemáticas de salud que más preocupa en Argentina. Actualmente, alrededor de cuatro de cada 10 chicos y adolescentes de entre 5 y 17 años presentan sobrepeso u obesidad, una situación que los especialistas piden abordar desde los primeros años de vida.
El pediatra Andrés Schenquer explicó que el problema no debe analizarse únicamente a partir del peso o la altura, sino teniendo en cuenta diferentes factores como la alimentación, la actividad física, el descanso, el entorno familiar y la predisposición genética.
Para evaluar cada caso, los profesionales utilizan las curvas de crecimiento y los percentilos, que permiten observar cómo evoluciona cada niño en comparación con valores de referencia.
El especialista advirtió que el sobrepeso durante la infancia no representa solamente una cuestión estética. Con el tiempo, puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades como hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y problemas relacionados con la movilidad.
Sedentarismo y ultraprocesados, entre los principales factores
Uno de los puntos que genera mayor preocupación es el crecimiento del sedentarismo. El aumento del tiempo frente a celulares, tablets, televisores y videojuegos redujo las horas que muchos chicos destinan a la actividad física.
A esto se suma una alimentación con mayor presencia de productos ultraprocesados, gaseosas, jugos azucarados y alimentos con altos niveles de grasas y azúcares.
Schenquer también puso el foco en lo que ocurre en las escuelas y consideró necesario incorporar la educación alimentaria desde los primeros años para que los chicos puedan comprender qué necesita su organismo y cómo impactan los hábitos cotidianos.
La prevención comienza desde los primeros años
El pediatra explicó que la prevención comienza incluso antes del nacimiento y destacó la importancia de los denominados “primeros 1.000 días”, que comprenden el embarazo y los primeros dos años de vida.
Durante ese período, la alimentación y el desarrollo del niño pueden tener una fuerte influencia sobre su salud futura. La lactancia también aparece como uno de los factores protectores.
El especialista recomendó recuperar la preparación de comidas en el hogar, involucrar a los chicos en ese proceso y mejorar progresivamente la calidad de la alimentación.
También advirtió contra las dietas restrictivas o recomendaciones que circulan por redes sociales. Frente al sobrepeso infantil, sostuvo que el camino debe pasar por una reeducación alimentaria acompañada de actividad física y controles profesionales, en lugar de eliminar grupos completos de alimentos.
Finalmente, remarcó que el entorno familiar tiene un rol central, ya que los hábitos de los adultos suelen convertirse también en los hábitos de los niños.