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Duro testimonio de uno de los familiares que perdieron todo en un incendio en Rawson
Juan Antonio Sánchez y su esposa, Graciela Ávila, vivían en una de las viviendas alcanzadas por el incendio que este miércoles destruyó prácticamente todo en el Barrio 4 de Julio, en Rawson.
“Se quemó todo. Han perdido todo”. Con esas palabras, Juan Antonio Sánchez, de 49 años, describió el escenario que encontró después del incendio que este miércoles por la mañana arrasó con las viviendas donde residían cuatro familias en el Barrio 4 de Julio, en Rawson.
El fuego comenzó alrededor de las 8:30hs en una vivienda ubicada en la parte posterior de un domicilio familiar, en inmediaciones de las calles Tacuarí y 4 de Mayo. Las llamas provocaron pérdidas materiales prácticamente totales, pero, afortunadamente, todas las personas lograron salir a tiempo.
“Han perdido todo, todo, todo. No quedó nada, solamente nada, nada”, repitió Sánchez, todavía conmocionado por lo ocurrido.
Según contó, en total son alrededor de 16 las personas que quedaron sin sus pertenencias, entre ellas cinco niños pequeños y varios adolescentes.
El hombre explicó que parte de la vivienda estaba construida con adobe y madera, mientras que otra tenía ladrillos y cañizo. El fuego destruyó habitaciones, muebles, ropa y prácticamente todo lo que había dentro.
El incendio también provocó el derrumbe de parte de los techos.
“Ya se cayó el techo de mi pieza, del baño y algo del comedor. Ahora se va a caer todo lo del comedor”, relató mientras esperaba que los Bomberos autorizaran el ingreso al lugar.
“Estaban todos durmiendo”
Uno de los momentos que más impactó a Sánchez fue recordar que el incendio comenzó cuando varias personas todavía estaban durmiendo.
“Gracias a Dios nos sacaron a todos. Estaban todos durmiendo”, contó.
El hombre se encontraba trabajando cuando recibió el aviso y regresó rápidamente a su casa. Cuando llegó, las llamas ya habían provocado importantes daños.
Pese a la magnitud del incendio, no hubo personas heridas. Para la familia, haber podido sacar a todos los habitantes antes de que el fuego avanzara fue el único alivio en medio de la tragedia.
El relato de una madre: “Se me quema mi bebé”
Graciela Ávila, esposa de Sánchez, contó entre lágrimas los minutos de mayor angustia que vivió mientras se encontraba trabajando.
Una de sus hijas había decidido no ir a la escuela esa mañana.
“Una de mis hijas me dice: ‘Mamá, no voy a ir a la escuela, me voy a quedar’”, relató.
La mujer comenzó a llamarla desde su trabajo para saber dónde estaba. Finalmente, la adolescente tomó la decisión de ir a la escuela.
Ese cambio terminó siendo determinante.
“Yo tenía a mi hija ahí. Lo que agradezco a Dios es que mi hija se levantó y se fue a la escuela. Es lo que más agradezco a la vida”, expresó Ávila.
La mujer explicó que en el lugar también vivían otros niños. “Mi cuñada tiene tres niños. Yo vivo con ellos. Y acá adelante tengo mis dos nenas, que son adolescentes”, detalló.
Mientras relataba lo sucedido, no pudo ocultar la angustia por lo que podría haber ocurrido si los menores hubieran permanecido dentro de la vivienda.
“Gracias a Dios no ha habido algo más. Materiales nada más”, sostuvo.
Quedaron sin camas, ropa y pertenencias
Más allá de haber logrado salir con vida, las familias quedaron prácticamente sin nada.
“Mi cuñada perdió todo, yo perdí todas las cosas, mi hija. Perdieron las camas, las ropas”, explicó Ávila.
La situación se volvió especialmente difícil para los niños, que quedaron sin ropa y sin elementos básicos. Algunos vecinos ya comenzaron a acercar ayuda.
“Mi sobrina está descalza ahí. Un vecino le trajo unas zapatillas, cosas para abrigarlas”, contó.
Mientras los Bomberos continuaban trabajando en el lugar, la familia permanecía afuera de la vivienda, viendo cómo las llamas y el fuego habían convertido en cenizas gran parte de lo que tenían. “Hemos perdido todo, todo, todo”, volvió a repetir Sánchez.