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Provinciales > Conmoción

El abrazo que resumió el dolor por las víctimas de la tragedia

La imagen de un bombero voluntario de Valle Fértil abrazando a un acompañante frente a la Catedral resumió el sentimiento de quienes despidieron a los cuatro funcionarios fallecidos en la tragedia aérea.

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas

Mientras en el interior de la Catedral San Juan Bautista se celebraba la misa por las víctimas de la tragedia aérea de Valle Fértil, un abrazo silencioso se robó todas las miradas. Un bombero voluntario de Valle Fértil, con su uniforme todavía puesto, permanecía inmóvil junto a un acompañante, observando la ceremonia desde la calle. La escena, sencilla y espontánea, terminó reflejando el sentimiento de cientos de sanjuaninos.

El homenaje no solo despedía a siete personas fallecidas en el accidente. También marcaba la partida de cuatro hombres que durante años estuvieron al frente de áreas esenciales para la seguridad de la provincia: Carlos Heredia, director de Protección Civil; Rubén Castro, jefe del Departamento D-9 de Bomberos; Jorge Carbajal, subjefe de Bomberos; y Marcelo Germán Videla, subjefe de la Policía de San Juan.

El uniforme del bombero no era un detalle más. Pertenecía al cuerpo de Bomberos Voluntarios de Valle Fértil, el mismo departamento donde nació Carlos Heredia, director de Protección Civil de San Juan. Su muerte golpeó especialmente a la comunidad vallista, donde dejó una huella por su trabajo junto a brigadistas y cuerpos de emergencia.

Ese lazo motivó uno de los homenajes más significativos tras la tragedia. El intendente de Valle Fértil, Mario Riveros, anunció que el destacamento de Bomberos Voluntarios de Astica llevará el nombre de Carlos Heredia, para mantener viva la memoria de quien condujo Protección Civil y trabajó junto a los cuerpos de emergencia del departamento.

Pero el dolor trascendió a Valle Fértil. La Policía de San Juan y el cuerpo de Bomberos también perdieron a tres de sus principales referentes. La muerte del jefe y el subjefe del D-9, junto con la del subjefe de la fuerza provincial, dejó un vacío entre quienes compartieron guardias, operativos y años de servicio.

Por eso, aquella imagen frente a la Catedral terminó diciendo mucho más que cualquier discurso. No fue solo un abrazo entre dos personas. Fue la representación de una provincia que, unida por el dolor, despidió a quienes hicieron del servicio público una forma de vida.

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