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Yo te Invito > Prevención

El Dr. Rodríguez desmitificó y explicó la importancia del control médico para evitar el cáncer de próstata

El urólogo Juan Cruz Rodríguez advirtió, en “Yo Te Invito” sobre la falta de prevención en hombres y el impacto negativo del cáncer de próstata.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
El urólogo advierte sobre falta de control y pide sacarse los miedos.

El cuidado de la salud masculina volvió a posicionarse en el centro del debate sanitario a partir de las advertencias vertidas por profesionales locales sobre la marcada reticencia de los hombres a realizarse chequeos médicos preventivos. 

En el marco del programa televisivo “Yo Te Invito”, se analizó la barrera cultural y los tabúes que aún persisten en torno a la consulta urológica, un factor que atenta directamente contra la detección temprana de patologías severas. 

El Dr. Juan Cruz Rodríguez dio algunas pautas para comprender el cáncer de próstata y la importancia de la prevención, junto a los controles médicos. Durante la entrevista brindada por Ana Paula Zabala, el urólogo explicó los principales factores de riesgo, las señales a las que se debe prestar atención y el valor de la detección temprana. Lo fundamental que implica derribar prejuicios, promover los controles y recordar que consultar a tiempo puede hacer una gran diferencia.

El especialista enfatizó que el principal desafío en la actualidad pasa por concientizar a la población masculina sobre la importancia de asistir al consultorio de forma periódica, incluso cuando no exista ningún tipo de malestar o manifestación clínica evidente.  "A ninguno de los hombres nos gusta ir al médico, salvo que sintamos algo. Pero eso es lo que tratamos de cambiar y transmitir a la población: a pesar de que el hombre no sienta ningún síntoma, igualmente es necesario ir a realizarse un control", aseveró el profesional. 

El tumor con mayor incidencia en hombres

Durante la entrevista, el especialista remarcó la magnitud de esta problemática al señalar que las patologías prostáticas representan la principal preocupación médica para los varones a partir de determinada edad. En ese sentido, confirmó la alta prevalencia que posee esta enfermedad en la sociedad. 

"El tema principal del hombre es el cáncer de próstata: es el tumor más frecuente en el hombre", advirtió el Dr. Rodríguez, remarcando que se trata de una patología de amplio alcance dentro de la población masculina. 

A diferencia de lo que ocurre con la salud femenina, donde las campañas sobre controles ginecológicos y mamarios han logrado instalar una conducta de rutina en la sociedad, el universo masculino continúa postergando la visita al especialista debido al miedo, la desinformación o la falsa creencia de que la ausencia de dolor equivale a un buen estado de salud. 

Rodríguez resaltó que, de todos los tipos de cáncer en la población masculina, es el más frecuente en términos clínicos: "Es el cáncer número uno en el hombre. Para tomar dimensión, se calcula que 8 de cada 10 hombres van a desarrollar algún tipo de compromiso o tumor prostático a lo largo de su vida".

La falta de síntomas en etapas tempranas: "El gran problema del cáncer de próstata es que, en sus estadios iniciales, cuando es totalmente curable, no da ningún síntoma. Por eso la prevención y el chequeo a tiempo son fundamentales", remarcó.

En cuanto a la edad recomendada para iniciar los controles, indicó que “a partir de los 45 años todos los hombres deberían hacerse su primer control urológico anual".

Los factores de riesgo son múltiples y también, hay que tener en cuenta si existen antecedentes hereditarios: "En hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata o antecedentes de cáncer de mama en la familia (por la relación genética), el control debe iniciarse antes, a los 40 años".

Mitos sobre los métodos de estudio

Entre los mitos populares acerca del tipo de control y métodos médicos, el especialista habló de lo más temido: el tacto rectal "Se ha avanzado muchísimo y hay que romper el mito del examen físico tradicional. Hoy en día, el pilar principal de la evaluación inicial es un simple análisis de sangre donde pedimos el Antígeno Prostático Específico (PSA)".

En cuanto a los estudios complementarios: "el chequeo se complementa con una ecografía de próstata y vías urinarias para evaluar el tamaño y estado de la glándula. El tacto rectal queda reservado únicamente para casos puntuales o cuando hay dudas específicas".

Probabilidades de curación

El doctor también habló de la efectividad del diagnóstico precoz: "Detectado a tiempo, cuando el tumor está localizado únicamente en la próstata, el cáncer de próstata se cura en más de un 90% a 95% de los casos mediante tratamientos quirúrgicos o radioterapia".

Cuando se trata de etapas avanzadas, hay otro tipo de señales: "Cuando el paciente ya presenta síntomas evidentes, por lo general no estamos en la etapa inicial. Los síntomas a tener en cuenta son la presencia de sangre en la orina (hematuria), la presencia de sangre en el semen (hemospermia) y dolores óseos o fracturas sin causa aparente (ante posibles metástasis). También, entre otro síntoma detectable es la pérdida de peso o el deterioro general involuntario.

Miedos, sesgos y la urgencia de cambiar conductas

El escenario expuesto por el especialista refleja una realidad arraigada en la idiosincrasia local: el mandato sociocultural de que el varón solo acude al sistema de salud ante una emergencia o cuando el dolor invalida su rutina diaria. Esta conducta reactiva —en lugar de preventiva— resulta especialmente peligrosa en patologías como el cáncer de próstata, cuya fase inicial suele ser completamente asintomática. 

"Afortunadamente la mentalidad está cambiando. Campañas como 'Noviembre Azul' y la difusión en los medios han permitido que el hombre pierda el miedo o la vergüenza y acuda a la consulta preventiva de la misma forma en que la mujer realiza sus controles ginecológicos anuales", señaló Rodríguez.

Cuando aparecen las primeras manifestaciones patológicas, la enfermedad suele encontrarse en etapas más avanzadas, lo que reduce drásticamente las opciones de tratamientos conservadores y compromete las tasas de supervivencia. Desmitificar la consulta urológica y derribar los prejuicios asociados a los exámenes de rutina es el paso indispensable para equiparar la prevención masculina con los avances logrados en el ámbito de la salud de la mujer. 

En conclusión

La detección precoz sigue siendo la herramienta más eficaz y determinante para salvar vidas frente al cáncer de próstata. Asumir el compromiso con la propia salud, vencer las reticencias infundadas y naturalizar la visita anual al urólogo como un hábito de cuidado fundamental es el primer paso para cambiar las estadísticas y priorizar la calidad de vida. 

 

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