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El famoso que confesó su obsesión por completar el álbum del Mundial
El pastelero compartió detalles sobre sus tesoros de la infancia y cómo los organiza para liberar tensiones diarias.
POR REDACCIÓN
Damián Betular mostró una faceta íntima relacionada con su afición por los objetos del pasado y su necesidad de mantener el orden. El chef, quien recientemente recibió la visita de Donato de Santis y Germán Martitegui en su obra Hairspray, explicó que esta actividad lo ayuda a desconectarse de la rutina.
Al referirse a su pasatiempo actual en una charla con Infobae, el cocinero señaló que "ahora con el álbum de figuritas estoy a full, tengo un Excel con todo organizado y voy a Parque Rivadavia. Siempre fui fan". Este fanatismo lo llevó incluso a intercambiar con sus compañeros de teatro y streaming, a quienes según relató obligó a comprar el álbum del Mundial.
En la entrevista, el empresario gastronómico admitió que "yo amo coleccionar cosas" y enumeró los elementos que más lo apasionan: "Colecciono Legos, cosas de Harry Potter, útiles escolares, libros para pintar y figuritas".
Según sus palabras, esta costumbre tiene un trasfondo sentimental profundo porque "me lleva a momentos de mi infancia muy lindos". Más allá de este lado B, Betular también es conocido por revelar 10 secretos sobre el caos de las grandes cocinas y anécdotas de cuando Chano de Tan Biónica trabajaba como mozo.
Uno de los aspectos más llamativos de su pasatiempo es el riguroso mantenimiento que aplica a sus construcciones de bloques. Betular confesó un procedimiento inusual para asegurar la higiene de las piezas.
"Los Legos a veces los desarmo, los pongo en una bolsita y los meto a lavar en el lavarropas porque los aerosoles de aire comprimido no llegan a sacarle la tierra del todo", comentó sobre su técnica. También aclaró que "entonces los desarmo y los lavo si están muy llenos de tierra".
Para el artista, este proceso de limpieza y armado representa una terapia personal. "Es algo que a mí me ayuda a sacar tensiones y todo", aseguró sobre los beneficios de su obsesión. Su nivel de detalle llega al punto de disfrutar el proceso repetitivo.
"Una vez que está armado algo me gusta desarmarlo y volverlo a armar", reveló el pastelero, quien además confirmó que "tengo rotuladas las bolsas" para no perder ninguna pieza en su sistema de organización.