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El Niño pone en alerta a San Juan por la cosecha de uva y vino de 2027

Las lluvias y la humedad preocupan a los productores. Advierten por enfermedades en los viñedos y posibles consecuencias para la vendimia 2027.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
Las lluvias y la humedad asociadas a El Niño podrían complicar la cosecha de uva de 2027.

El fenómeno climático de El Niño genera preocupación en la industria vitivinícola argentina de cara a la vendimia 2027. Las lluvias superiores a lo habitual, el aumento de la humedad y las temperaturas más bajas podrían afectar el desarrollo de las uvas y favorecer la aparición de enfermedades. En este escenario, San Juan aparece entre las provincias que podrían enfrentar mayores complicaciones durante los próximos meses.

De acuerdo con los pronósticos climáticos, El Niño podría mantenerse con intensidad durante el verano de 2027, una etapa decisiva para la maduración de las uvas. El fenómeno se caracteriza por el calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial y puede modificar las precipitaciones y las temperaturas en distintas regiones.

Según el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, la anomalía térmica en el Pacífico alcanzó los 2,1 grados y existe una probabilidad superior al 83% de que el episodio sea fuerte o muy fuerte durante el verano.

En Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional anticipó precipitaciones superiores a los valores habituales en diferentes regiones, entre ellas el centro y sur de Cuyo. Esta situación mantiene en alerta a los productores, que deberán seguir de cerca la evolución del clima.

San Juan, entre las zonas que podrían sufrir complicaciones

El enólogo Francisco Fraguas, de Entrometido Wines, señaló que San Juan y el este de Mendoza se encuentran entre las zonas más comprometidas por las condiciones climáticas. En ambas regiones ya se registraron tormentas de granizo, un fenómeno que representa un riesgo adicional para los cultivos.

Una de las principales preocupaciones es la persistencia de la humedad en los viñedos. Cuando las lluvias se repiten y las plantas no alcanzan a secarse, aumenta la posibilidad de que aparezcan enfermedades provocadas por hongos.

Entre las más temidas se encuentran la peronóspora y el oídio, que afectan principalmente las hojas y los brotes. Más adelante, durante la maduración, también puede aparecer la botrytis, responsable de la podredumbre de los racimos.

Estas enfermedades pueden perjudicar tanto la cantidad de uva cosechada como su calidad, dos aspectos fundamentales para la elaboración del vino.

El clima podría modificar la vendimia 2027

Los especialistas también detectaron un retraso en el desarrollo de las plantas. En Mendoza, por ejemplo, la brotación presenta una demora promedio de diez días debido a las temperaturas más bajas y la menor radiación solar.

Aunque las lluvias permiten mejorar la disponibilidad de agua y reducir la necesidad de riego, el exceso de humedad puede convertirse en un problema si se prolonga durante el verano.

El ingeniero agrónomo Marcelo Cassaza advirtió que el período más delicado podría comenzar a mediados de enero, cuando las uvas atraviesen una etapa clave de maduración.

Si las precipitaciones continúan hasta marzo, las complicaciones podrían ser importantes. En cambio, un período más seco durante las últimas semanas permitiría mejorar las condiciones de cosecha.

El antecedente de 1998 que preocupa a los productores

La situación actual recuerda a la vendimia de 1998, cuando las lluvias persistentes y las enfermedades provocaron importantes pérdidas en distintas zonas vitivinícolas.

Según recordaron especialistas del sector, algunos establecimientos llegaron a perder entre el 40% y el 50% de su producción durante aquella temporada.

Sin embargo, los enólogos remarcan que todavía es demasiado pronto para anticipar un resultado similar. Actualmente, las bodegas cuentan con mejores herramientas tecnológicas, conocimientos y tratamientos preventivos para enfrentar los problemas sanitarios.

Además, las lluvias también pueden favorecer el desarrollo de las plantas si no se prolongan durante los momentos más sensibles.

Por ahora, la cosecha 2027 permanece rodeada de incertidumbre. Su resultado dependerá de la intensidad de las precipitaciones, la evolución de las temperaturas y la capacidad de los productores para proteger los viñedos durante los próximos meses.

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