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Más nieve y más agua: cómo impactará El Niño en la minería

El fenómeno climático y las excepcionales acumulaciones de nieve en la Cordillera ya están en la agenda de empresas como Los Azules y Vicuña.

Por Lucas Laciar
26 de agosto de 2026

Campamento minero cubierto por la nieve en la Cordillera de San Juan. (Foto: gentileza)

El fenómeno climático El Niño y las históricas nevadas registradas este invierno en la Cordillera ya comenzaron a incorporarse en la planificación de los principales proyectos mineros de San Juan. Mientras el Gobierno provincial activó un comité de crisis ante la posibilidad de crecientes extraordinarias durante el próximo verano, mientras tanto, las operadoras analizan escenarios vinculados al aumento del escurrimiento y al impacto que podría tener sobre caminos, campamentos e infraestructura.

Para José María Ginestar, director de Hidráulica de San Juan, la principal diferencia con otros años no estará en los procedimientos, sino en la magnitud del fenómeno. "Las tareas son las mismas, pero más pronunciadas", resumió al describir el escenario que enfrentan las operaciones de alta montaña.

El funcionario explicó que las compañías que trabajan en cordillera están habituadas a operar en condiciones de nieve y que los protocolos para despejar caminos y sostener la actividad forman parte de la rutina de cada temporada. Sin embargo, reconoció que este invierno dejó acumulaciones excepcionales que obligarán a redoblar esfuerzos. "Lo que antes quizás una mina paraba diez días, hoy tuvo que parar treinta", señaló.

El desafío del deshielo

Consultado sobre el impacto que podría tener el deshielo en proyectos ubicados en Calingasta, como Vicuña o Los Azules, Ginestar sostuvo que los campamentos y las principales instalaciones suelen emplazarse en zonas previamente estudiadas para minimizar riesgos asociados a aluviones o crecientes.

"El agua escurre por donde está estudiado porque en definitiva hace la geografía del lugar. Cada nieve toma para el mismo lugar siempre", explicó. Por eso, aseguró que no prevé complicaciones significativas para las operaciones una vez que se normalicen los accesos y comiencen a liberarse los caminos de alta montaña.

"No es lo mismo mover seis metros de nieve que tres. Lo que antes hacía parar a una mina por 10 días, hoy la obligó a parar por 30"

Aun así, las compañías ya incorporan el nuevo escenario climático a sus planes de trabajo. Según pudo saber este medio, en Los Azules avanzan en la evaluación de distintos escenarios vinculados al incremento del escurrimiento superficial previsto para los próximos meses. El análisis busca identificar variables que no estaban contempladas originalmente y que podrían influir en la planificación de caminos, campamentos y futuras obras de infraestructura.

En Vicuña, por su parte, también siguen de cerca la evolución de las condiciones climáticas mientras avanzan los preparativos para la futura construcción del proyecto. La etapa que se aproxima implicará un fuerte despliegue de infraestructura en cordillera y requerirá monitorear de cerca las condiciones hidrológicas de la próxima temporada.

En agosto, Glencore Pachón informó que debió activar su Operativo Invierno 2026 para enfrentar uno de los eventos níveos más importantes de los últimos 25 años. Según detalló la compañía, las intensas nevadas registradas en julio provocaron acumulaciones cercanas a los dos metros en el campamento Sombreros y obligaron a desplegar protocolos especiales de seguridad, monitoreo permanente y una evacuación preventiva de más de 50 trabajadores entre personal propio y contratistas.

La empresa destacó que el operativo permitió sostener servicios esenciales y responder a condiciones climáticas excepcionales mediante la coordinación de equipos de emergencia, maquinaria vial y recursos logísticos especialmente preparados para la temporada invernal. El caso expuso los desafíos que enfrentan los proyectos de alta montaña cuando fenómenos meteorológicos extremos afectan la cordillera sanjuanina.

La preocupación está aguas abajo

Aunque el fenómeno genera atención dentro de la industria minera, Ginestar remarcó que los mayores riesgos no se encuentran hoy dentro de los proyectos cordilleranos sino aguas abajo, donde un incremento excepcional de los caudales podría afectar defensas, tomas de agua e infraestructura cercana a cauces naturales.

En ese sentido, explicó que Hidráulica trabaja en el mantenimiento y refuerzo de enrocados, defensas y estructuras de protección. Sin embargo, advirtió que existen situaciones extraordinarias que pueden superar cualquier obra prevista.

Como ejemplo recordó eventos ocurridos en años anteriores, cuando la formación y posterior ruptura de acumulaciones de agua en cordillera generaron crecientes repentinas capaces de transportar grandes volúmenes en muy poco tiempo.

"Por eso es que se dispara el comité de crisis porque todo indica que van a haber problemas y hay que mitigarlos", afirmó.

La combinación entre un invierno con acumulaciones de nieve poco frecuentes y la presencia de El Niño abre un escenario que será seguido de cerca tanto por organismos técnicos como por las compañías mineras. Por ahora, el foco está puesto en prepararse para una temporada con más agua de la habitual y en adaptar la planificación de obras e infraestructura a condiciones que podrían ser muy diferentes a las de los últimos años.

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