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Provinciales > Crimen en Barreal

El papá de Camila habló sobre las denuncias de Riveros: “Me siento culpable”

Emilio Vecchiarello reveló que existía un aviso por violencia contra Rivero y duda de mensajes posteriores al crimen.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
El hombre viajó desde Rosario tras el femicidio de su hija.

La investigación sobre el asesinato de Camila Agustina Vecchiarello, de 26 años, ocurrido en Barreal durante la madrugada del domingo, sumó el testimonio de su progenitor, Emilio Vecchiarello. El hombre dio a conocer que siete días antes del trágico hecho recibió una comunicación telefónica vinculada a una presentación legal por violencia de género que la joven habría tramitado contra su cónyuge, Carlos Rivero.

El relato indica que el lunes 7 de septiembre, mientras desempeñaba sus tareas laborales como taxista, una persona que afirmó pertenecer al Poder Judicial de Salta intentó contactar a la víctima debido a la existencia de dicho trámite. “Queremos contactar a Camila Agustina porque hay una denuncia de Camila por algo así como de violencia de género”, detalló Emilio respecto a esa interacción. Al no poseer la información de contacto de la pareja de su hija, intentó comunicarse con ella y consultó a su esposa por el teléfono del acusado.

Ante esa novedad, el padre llamó de manera directa a Rivero. “Gonza, ¿cómo te va? Mirá, yo tengo un llamado de Salta”, le comentó, antes de indicarle que desde la justicia norteña solicitaban hablar con la joven. Durante la conversación, le consultó: “¿Vos tenés algún problema con Camila? ¿Andan mal las relaciones con Cami?”.

El imputado negó cualquier conflicto, aunque manifestó preocupación y solicitó reiteradamente el número de la persona que llamó. Emilio le entregó la vía de contacto de un empleado de apellido Ruiz. Tras ello, Rivero afirmó que había dialogado con esa persona y atribuyó la situación a un trámite falso ingresado por la red. “Yo hablé con Gonzalo”, mencionaron posteriormente en el entorno, indicando la posibilidad de un registro virtual.

Emilio continuó intentando dialogar con la víctima e incluso sugirió la asistencia de profesionales de la abogacía. Desde el dispositivo de la joven respondieron: “No papi… No te hagas problema, no es cosa mía”. Al insistir, ingresó otro escrito: “No le des bola papi, no le des bola”. Frente a los acontecimientos posteriores, la familia desconfía de la autoría de esos textos. “Pero ya hoy tengo que pensar que tal vez no era Camila”, expresó.

El testimonio incorporó otro suceso ocurrido las horas previas y posteriores al deceso. El sábado por la tarde llegó una interacción desde el móvil de la víctima: “Hola pa, ¿cómo andás?”. El padre no contestó de inmediato por estar abocado a cocinar. El domingo a las 7:40 envió las disculpas por la demora y consultó por el estado de la madre. A las 7:59 se registró el retorno: “Ah, qué bueno pa”.

Sin embargo, la reconstrucción establece que el fallecimiento ocurrió cerca de la 1:30 de la madrugada. “Era él, porque a la 01:30 mi hija estaba… estaba muerta. Me contestaba él el mensaje como si fuera ella”, aseveró Emilio.

A partir de estos elementos, el familiar expuso sus dudas sobre las actuaciones vinculadas al trámite virtual e interrogó la razón por la cual figuraba la provincia de Salta cuando la pareja residía en San Juan, además de cuestionar los protocolos ante este tipo de casos. “Yo no sé cómo es el rastreo del Poder Judicial cuando hacen una denuncia una persona”, indicó. Los registros de llamadas, intercambios de mensajes y capturas de pantalla quedaron guardados por el padre como respaldo para el proceso.

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