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El paso a paso para hacer la tarta invertida de cebolla y queso
Descubrí el método para cocinar esta tarta al revés con una costra de queso crocante y el visto bueno de los expertos.
POR REDACCIÓN
La gastronomía francesa introdujo la técnica de la tarta Tatín tras un accidente con manzanas que permitió descubrir las bondades de cocinar al revés. Esta versión salada de cebolla y queso se transformó en un fenómeno de internet que "Paulina Cocina menciona como su preferida" en el marco de las tendencias actuales. La propuesta destaca por una elaboración práctica con ingredientes accesibles que logran una base crocante de sabor intenso.
Para iniciar la preparación se requiere una tapa de tarta hojaldrada o criolla y dos cebollas grandes cortadas en rodajas de un centímetro de grosor. El relleno incluye 150 gramos de queso rallado tipo sardo o parmesano junto a 150 gramos de queso en fetas muzzarella o dambo. La receta también integra cinco o seis piezas de jamón crudo para la cobertura final además de aceite, pimienta, sal y ramitas de romero fresco.
El éxito de este método invertido se basa en que la masa actúa como una tapa hermética que genera un efecto de vapor para ablandar el vegetal. El calor directo del piso del horno gratina el queso de forma superior a una preparación tradicional. El proceso comienza aceitando un papel manteca sobre una pizzera donde se distribuye el queso rallado con romero. Luego se disponen las cebollas y se cubren con el queso en fetas antes de colocar la masa metiendo los bordes hacia adentro.
La cocción demanda un horno precalentado a 180 grados durante un tiempo de 25 a 30 minutos hasta que la masa resulte dorada. Se debe realizar el desmolde de forma rápida apenas se retira del calor para evitar que el queso se pegue. El plato se completa con el jamón crudo dispuesto con pliegues naturales para dar volumen y hojas extra de romero que aportan un toque decorativo final.