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El secreto del chocolate calentó la Caravana del Mundial de GRUPO HUARPE
En medio del aliento por la Selección Argentina, una gran chocolatada acompañó a las familias a participar de las actividades del Parque de Mayo junto a la propuesta del GRUPO HUARPE.
La Caravana del Mundial del GRUPO HUARPE no solo se vivió con banderas y cánticos, sino también con el aroma del chocolate caliente que sirvió para combatir la jornada y mantener encendida la "fiebre" por la Selección. Entre juegos y actividades, una gran olla se convirtió en el punto de encuentro de cientos de sanjuaninos que se acercaron para compartir un momento de dulzura antes del inicio de la competencia.
La encargada de esta tarea fundamental fue Eva, de Kafe Coffee Break, quien acompañó en las actividades del Parque de Mayo preparando la bebida para todos los participantes.
Consultada sobre los secretos de una preparación masiva y exitosa, Eva explicó a DIARIO HUARPE que la clave reside en la temperatura y la mezcla:
“La leche tiene que estar tibia. Después yo bato aparte el chocolate, en este caso Chocolino, porque es mucho más concentrado y después lo voy agregando de a poquito a la olla para que se vaya calentando todo junto”.
Sobre el punto ideal de cocción, la cocinera fue tajante al señalar que el chocolate no debe alcanzar el hervor: “Hervido no, pero a punto de hervir. Algunos lo toman frío, pero si no, tibio”. La demanda fue tal que, incluso antes de comenzar a servir, ya contaba con "varios en espera" para degustar la preparación.
Los más pequeños fueron los principales catadores de la jornada. Rebeca, de 10 años, fue una de las primeras en recibir su vaso y aprobó el resultado:
“Está muy rico, lo prefiero tibio, pero este está calentito”.
El chocolate también funcionó como un recuperador de energías para quienes no pararon de alentar. Uno de los asistentes, tras pedir su segunda porción, confesó entre risas:
“Ya lo he repetido. Tengo mucha hambre porque estaba bailando y estuve gritando un montón ahí con los chicos”.
Más allá de la gastronomía, el sentimiento mundialista sobrevoló cada brindis. Eva, mientras terminaba de servir a los invitados, compartió su ilusión por lo que viene: “Esperando que venga la cuarta copa”.
Sin cábalas extrañas, la encargada del chocolate aseguró que su único ritual es el de la unión: “Poder ver el partido, ya sea sola o con mi hijo, pero ver el partido”. Con el estómago lleno y el corazón caliente, San Juan demostró que la espera del Mundial se disfruta mejor en comunidad.