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El secreto para preparar la empanada elegida como la mejor del mundo
La receta tucumana lidera el ranking mundial con su masa casera y el ritual de agregar gotas de limón antes de comer.
POR REDACCIÓN
La gastronomía argentina alcanzó un nuevo hito internacional tras la distinción otorgada por el prestigioso ranking Taste Atlas. La empanada tucumana fue seleccionada como la mejor del mundo, destacándose por una técnica que se transmite entre generaciones y una identidad culinaria única.
Su preparación se diferencia por el empleo de carne de matambre cortada a cuchillo, un relleno que debe permanecer jugoso y una masa elaborada de forma artesanal. Un detalle característico que la distingue de otras versiones, como la de Salta que se acompaña con salsa de tomate, es el uso de gotas de limón recién exprimido para potenciar los sabores de la carne y los condimentos sin necesidad de agregar salsas.
Gladys Noemí Perea, quien se consagró campeona en la Fiesta Nacional de la Empanada de Famaillá, explicó los fundamentos detrás de este plato tradicional. La especialista sostiene que "el éxito de esta preparación está en la calidad de los ingredientes, el equilibrio del relleno y un buen repulgue".
La receta para seis comensales requiere de un kg de harina 0000, 200 g de grasa vacuna derretida y aproximadamente 500 ml de salmuera caliente para la masa. El proceso consiste en integrar los elementos hasta lograr una textura lisa y elástica que debe descansar durante 30 minutos.
Para el relleno se utilizan un kg de matambre vacuno, 700 g de cebolla y 150 g de grasa vacuna. Se condimenta con sal, pimienta, comino, pimentón y ají molido opcional. La carne se corta en cubos pequeños y se cocina apenas unos minutos para no perder su jugosidad. Una vez que la mezcla está fría, se añade cebolla de verdeo picada y huevos duros picados si se desea.
El armado final exige un sellado de los bordes con un repulgue de entre 13 y 14 vueltas. Finalmente, las piezas se distribuyen en una placa y se cocinan en un horno precalentado a una temperatura de entre 220 y 250 grados hasta dorarse. El ritual concluye al servir las empanadas con rodajas de limón fresco para exprimir justo antes de comer.