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El simulacro escolar dejó un balance favorable y tareas pendientes en seguridad
La evacuación de la Rogelio Boero se completó en cinco minutos. El operativo permitió evaluar la respuesta de alumnos y docentes e identificar riesgos externos.
El simulacro de evacuación realizado este viernes 9 de octubre en la escuela Rogelio Boero dejó un balance positivo, aunque permitió detectar aspectos que deberán corregirse para mejorar la seguridad de la comunidad educativa. El procedimiento se completó en el tiempo previsto, de entre cuatro y cinco minutos, y formó parte de una jornada de alcance provincial que involucró a establecimientos educativos de San Juan.
Gustavo Nazara, encargado del operativo por parte de Protección Civil en esta escuela, explicó que se trató del segundo ejercicio realizado en el establecimiento, luego de una primera experiencia en 2025. Según indicó, los estudiantes respondieron de acuerdo con las pautas previstas y los docentes verificaron que todos hubieran salido del edificio.
“Se ha establecido que más o menos entre cuatro y cinco minutos, lo cual se ha cumplido”, señaló Nazara al evaluar el desarrollo del procedimiento. También destacó que los alumnos conocían los lugares que debían ocupar una vez fuera de la institución y que el personal docente tomó las medidas necesarias para comprobar que no faltara ningún estudiante.
Sin embargo, el balance también dejó observaciones vinculadas con la seguridad durante la evacuación. Nazara advirtió que en algunos sectores del arbolado había tapas faltantes, lo que representaba un riesgo de tropiezos y caídas para los chicos durante la salida. Por ese motivo, sostuvo que será necesario trabajar con los docentes para reforzar las precauciones y corregir las falencias detectadas.
La elección del recorrido fue otro de los aspectos centrales de la planificación. La evacuación se realizó por calle Belgrano, ya que la salida por calle Tucumán implicaba riesgos por la presencia de un transformador de gran magnitud. Además, el establecimiento no cuenta con un espacio abierto cercano que permita concentrar a los evacuados fuera del edificio.
El encargado del operativo también remarcó la importancia del papel de los docentes y del personal auxiliar, quienes colaboraron en la salida de los alumnos y en los cortes de los servicios. Su conocimiento del edificio, explicó, permite localizar las llaves de luz, agua y gas e identificar los sectores que podrían presentar dificultades durante una emergencia.
El ejercicio en la Rogelio Boero se desarrolló en el marco de un operativo más amplio de prevención y evaluación de protocolos en las escuelas sanjuaninas. En ese contexto, el balance de cada establecimiento permite observar tanto los tiempos de respuesta como las dificultades particulares de sus instalaciones y entorno.
En este caso, el cumplimiento del tiempo previsto y la organización de los participantes fueron los principales aspectos favorables. Las condiciones del recorrido exterior, en cambio, quedaron entre los puntos que deberán revisarse para fortalecer los protocolos y reducir los riesgos ante una situación real.