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El temporal podría dejar hasta 90% más lluvias en la región núcleo
Un modelo de la Bolsa de Comercio de Rosario anticipa precipitaciones muy por encima de lo normal entre octubre y diciembre en la principal zona agrícola del país.
POR REDACCIÓN
La región núcleo agrícola se prepara para un escenario de fuertes lluvias durante los últimos meses del año. Un modelo predictivo de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) anticipa precipitaciones muy por encima de los valores normales entre octubre y diciembre, con un pico que podría alcanzar hasta un 90% más de lluvias en diciembre.
El fenómeno está relacionado con la evolución de El Niño, que ya se encuentra instalado y podría alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte durante el último trimestre de 2026. Según las estimaciones de la Guía Estratégica para el Agro de la BCR, el aumento de las precipitaciones será progresivo a medida que avance la primavera.
Para octubre se proyecta alrededor de un 30% más de lluvias que lo habitual. En noviembre, el incremento podría llegar al 70%, mientras que diciembre aparece como el mes más crítico, con una estimación de hasta un 90% por encima de los registros normales.
El escenario genera preocupación porque las mayores precipitaciones coincidirán con un período clave para el calendario agrícola. En esos meses se desarrollarán tareas vinculadas con la cosecha de trigo y la siembra de soja de segunda y maíz tardío.
Uno de los principales riesgos no está solamente en la cantidad total de agua que podría caer, sino también en la frecuencia de las precipitaciones. La reiteración de las lluvias podría reducir considerablemente la cantidad de días disponibles para ingresar con maquinaria a los lotes.
La falta de piso podría convertirse así en uno de los principales problemas para los productores. Los excesos de humedad pueden dificultar tanto la cosecha como las labores de implantación y aumentar el riesgo de pérdidas en momentos decisivos de la campaña.
La región núcleo, considerada el corazón productivo de la Argentina, abarca sectores del sur de Córdoba, el centro de Santa Fe y el norte de Buenos Aires. Allí, los productores ya comenzaron a analizar distintas estrategias para enfrentar el escenario climático previsto.
Entre las medidas que se evalúan aparecen cambios en las fechas de siembra, la elección de ciclos o grupos de madurez y un incremento en las densidades de algunos cultivos. También se plantea reforzar el monitoreo sanitario, especialmente en trigo, ante el riesgo de enfermedades asociado a una mayor humedad.
El panorama, sin embargo, no implica únicamente riesgos. Después de varias campañas condicionadas por la falta de agua, la mayor disponibilidad hídrica podría representar una oportunidad productiva para determinados cultivos, siempre que las precipitaciones puedan ser aprovechadas sin generar excesos.
Además, las condiciones iniciales de los suelos serán determinantes. Actualmente, una parte importante de la región núcleo presenta reservas de agua regulares a escasas, una situación que podría funcionar como cierto margen frente al incremento de las lluvias proyectado para la primavera.
El Servicio Meteorológico Nacional también confirmó la transición hacia una fase cálida del fenómeno ENOS. En su actualización de julio, señaló que las condiciones eran consistentes con El Niño y que existía una probabilidad cercana al 100% de que la fase se mantuviera durante el trimestre julio-agosto-septiembre.