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"Es difícil tener la vida de una persona en tus manos": el relato del agente que asistió a Gemma
Rubén Ponce contó cómo encontró a la joven gravemente herida, el momento en que el agresor le disparó y los desesperados intentos por mantenerla con vida hasta la llegada de la ambulancia.
POR REDACCIÓN
Rubén Ponce, el agente del Servicio Penitenciario Provincial que intentó salvar la vida de Gema tras el brutal ataque ocurrido en Chimbas, habló en Radio Sarmiento y relató en primera persona los dramáticos minutos que vivió aquella madrugada. El efectivo describió cómo encontró a la joven gravemente herida, reveló que el femicida llegó a dispararle cuando intentó acercarse y recordó el desesperado esfuerzo que realizó junto a un vecino para asistir a la víctima hasta la llegada de los servicios de emergencia.
Ponce explicó que se dirigía a su trabajo cuando advirtió la presencia de un automóvil y una motocicleta detenidos en una zona oscura de la Costanera. En un primer momento creyó que se trataba de un accidente de tránsito, pero al observar que no había ocupantes en ninguno de los vehículos decidió detenerse para verificar qué había ocurrido.
Con la ayuda de una linterna que llevaba entre sus pertenencias laborales logró iluminar el lugar y, en ese instante, vio que una mujer levantaba una mano para pedir ayuda.
El momento en que recibió un disparo
Mientras intentaba comprender la situación, el agente divisó a un hombre a pocos metros de la víctima. Según su testimonio, apenas lo iluminó, el sospechoso efectuó un disparo en su dirección.
"Fue instinto. Me cubrí con el auto que estaba ahí. No sabía lo que estaba pasando ni cuánta gente podía haber", relató.
Tras resguardarse, Ponce advirtió que otro automovilista se acercaba para colaborar. Inmediatamente comenzó a gritarle que se arrojara al piso porque el atacante seguía armado.
"Le decía que se tirara porque nos estaban disparando. Él no entendía porque tenía el casco puesto. Cuando se lo sacó comprendió la situación y se protegió conmigo", recordó.
La asistencia a la víctima
Una vez que el agresor escapó a pie, el agente decidió acercarse hasta donde se encontraba Gema, pese al riesgo de que el atacante regresara.
"Me tiré cuerpo a tierra hasta donde estaba ella. No me importó el peligro, fue un impulso", expresó.
Al llegar comprobó que la joven tenía una profunda herida en el cuello. Junto con el vecino improvisó un torniquete utilizando una prenda de vestir para intentar detener la pérdida de sangre, mientras mantenía comunicación telefónica con el 911 y guiaba tanto al civil como a los operadores sobre la situación.
Durante esos minutos, contó que la joven permaneció consciente y se aferró a él mientras esperaba la llegada de la ambulancia.
"La tranquilizaba todo el tiempo. Se abrazó a mí y traté de acompañarla hasta el último momento", recordó con emoción.
Ponce explicó que evitó que la víctima hablara porque, según sus conocimientos en primeros auxilios, cualquier esfuerzo podía agravar la hemorragia.
"Hice todo lo que sabía"
El agente aseguró que aplicó toda la capacitación recibida durante su carrera y también los conocimientos que posee en materia sanitaria para intentar mantener con vida a la joven.
"Hice todo lo que me enseñaron cuando me preparé para el trabajo. Hice todo lo que pude", afirmó.
Incluso confesó que todavía se pregunta si un desenlace distinto hubiera sido posible.
"Tal vez si hubiera llegado un minuto antes, la historia habría sido otra", lamentó.
Tras la llegada de la ambulancia colaboró con el personal médico explicando las maniobras realizadas y luego prestó declaración ante la Justicia, ya que su testimonio es considerado clave para reconstruir los minutos posteriores al ataque.
Un testigo clave para la investigación
Durante la entrevista, Ponce también indicó que nunca logró observar con claridad el rostro del agresor porque la linterna iluminaba a la víctima y no al atacante. Asimismo, explicó que desconocía que Gema presentaba múltiples heridas de arma blanca, ya que únicamente detectó la lesión en el cuello sobre la que concentró todos sus esfuerzos para detener el sangrado.
La autopsia determinó posteriormente que la joven había recibido 31 puñaladas, dato que forma parte de la investigación judicial.