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“Esto no tiene precio”: la emoción de los abuelos de Bautista Romero en el Mundial
Desde las tribunas de Paraguay acompañaron el debut del Sub 19 y celebraron el triunfo ante Suiza con orgullo y emoción.
Para Isabel López y Miguel Romero, el debut de Bautista en un Mundial de hockey sobre patines no fue un partido más. Fue el momento de ver a uno de sus nietos vestir la camiseta argentina en una competencia internacional, después de una vida familiar marcada por los patines, el stick y la pasión por este deporte.
Los abuelos de Bautista estuvieron en Paraguay para acompañarlo durante su primera experiencia mundialista y vivieron el estreno de la Selección Argentina Sub 19 con una mezcla de nervios, emoción y orgullo. El equipo dirigido por Esteban Ábalos comenzó su participación en Asunción con una victoria 7 a 3 frente a Suiza, con Bautista entre los protagonistas del encuentro.
“Un orgullo, venir a ver al nieto, primer Mundial, y bueno, lo seguimos hasta donde más podemos”, expresó Miguel después del partido, todavía con la emoción del debut a flor de piel.
La tensión también fue parte de la jornada. Para una familia acostumbrada a vivir el hockey desde adentro, ver a uno de los suyos en un Mundial significó una experiencia diferente. “Los nervios son latentes, permanentes con nosotros”, reconocieron.
Pero los nervios quedaron rápidamente desplazados por la alegría. Los abuelos destacaron el rendimiento de todo el seleccionado y valoraron especialmente la actuación colectiva en el estreno. “Han jugado lindo todos los chicos, por suerte”, señalaron.
Una familia atravesada por el hockey
La emoción tiene además una historia detrás. Los Romero forman parte de una familia profundamente ligada al hockey sobre patines de San Juan. El vínculo con este deporte atraviesa distintas generaciones y tiene a Richet y Zapata como uno de sus principales puntos de referencia.
Los tíos de Bautista, Gonzalo, Emiliano y Mariano Romero, fueron reconocidos hockistas surgidos del club de las Colonias. En 2014, los tres hermanos integraron el equipo de Richet y Zapata que consiguió el primer campeonato de Primera División en la historia de la institución.
Gonzalo, conocido como “Nolo”, también llevó el nombre de San Juan al hockey europeo. En 2019 fue parte del Sporting de Portugal que conquistó la Copa de Europa y marcó un gol en la final ante Porto.
Bautista creció dentro de esa misma tradición. Cuando tenía apenas 9 años, una publicación de Diario de Cuyo ya lo señalaba como parte de la “dinastía Romero” y contaba que jugaba en las inferiores de Richet y Zapata. Su mamá, Leila Romero, relataba entonces que prácticamente había nacido con el hockey y que se había puesto sus primeros patines cuando tenía apenas 11 meses.
Ahora, aquella historia familiar llegó al escenario mundial.
“Siempre lloramos porque somos así”
Por eso, para sus abuelos, estar en Paraguay acompañando a Bautista tiene un valor que excede cualquier resultado deportivo.
“Esto no tiene precio, lo que uno se vive con el Mundial”, expresaron durante la charla. Y explicaron cómo viven desde la tribuna cada presentación: “Siempre lloramos porque somos así, lo sentimos mucho, y bueno, hoy es una alegría, es mucha alegría”.
La familia, además, no llegó a Paraguay solamente para acompañar a Bautista. El recorrido continuará durante el torneo y tendrá otro protagonista cercano: Gonzalo. “Después seguimos a Gonzalo, así que bueno, acá estamos para apoyarlo siempre”, contaron los abuelos.
La intención es permanecer junto a los jugadores hasta el final de la competencia. La ilusión, naturalmente, también creció después del triunfo ante Suiza. “El orgullo de la familia hasta el 18, y Dios quiera que sea con gloria”, expresaron.
Y ante la posibilidad de que Argentina vuelva a levantar la Copa del Mundo, la respuesta fue contundente: “Hasta el 18 vamos a estar y nos vamos a ir con la copa”.
Para Isabel y Miguel, el Mundial de Paraguay ya dejó una imagen que difícilmente olvidarán: su nieto Bautista jugando con la camiseta argentina, mientras desde la tribuna una familia de hockistas vuelve a acompañar a una nueva generación de los Romero.
Esta vez, el sueño familiar se juega en un escenario mundial.