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Final del Mundial: cuántos infartos sufrirían en Argentina y España

Estiman que la final entre Argentina y España podría generar unos 2.000 eventos cardiovasculares adicionales.

POR REDACCIÓN

Hace 20 horas
La hinchada de ambos países vivirá el último partido de Messi.

El desenlace de la Copa del Mundo moviliza una carga de sensaciones que altera la química corporal en un lapso de dos horas, transitando desde la euforia y la alegría hasta el miedo y la incertidumbre. Esta tensión frente a la pantalla activa el sistema simpático, diseñado de forma ancestral para la huida o la lucha mediante la liberación de adrenalina y cortisol, provocando fatiga extrema en los espectadores incluso tiempo después de finalizado el encuentro. A este panorama se añade la despedida futbolística de Lionel Messi, un factor emocional con gran resonancia tanto en territorio argentino como en el público español.

Al evaluar las estadísticas de salud y considerando que gran parte de los habitantes argentinos posee lazos de origen español, es viable trazar una hipótesis sobre el impacto cardíaco uniendo a ambas poblaciones. Excluyendo a unos 13 o 14 millones de menores de 12 años, la cifra de espectadores mayores de esa edad en los dos países alcanza los 82 millones de personas en simultáneo.

Para estimar el peligro potencial se toman como referencia las mediciones de Múnich durante el Mundial de Alemania 2006, donde se registraron 4.279 emergencias cardiovasculares agudas en una base de 1.900.000 habitantes. En aquella oportunidad, las jornadas de juego de la selección local triplicaron la incidencia de casos en hombres y cuadruplicaron el riesgo en pacientes con patologías previas. El punto crítico ocurrió en el choque de cuartos de final contra Argentina, definido por penales, sumando 49 eventos coronarios y arritmias con un pico a las dos horas del pitazo inicial.

Si se traslada matemáticamente esa proporción al conglomerado de Buenos Aires, Madrid y Barcelona, el exceso previsto se ubicaría entre 700 y 750 episodios. Ampliando el cálculo al universo de 80.000.000 de ciudadanos de ambas naciones, el volumen proyectado trepa a 2.000 afecciones cardíacas adicionales distribuidas de forma equitativa, sin contemplar fallecimientos. Los especialistas aclaran que es una proyección figurativa por las diferencias de contexto.

El fútbol no genera dolencias en individuos sanos, pero el estrés funciona como un detonante en personas vulnerables que padecen insuficiencia cardíaca, diabetes, hipertensión, arritmias o afecciones coronarias.

Para atenuar los efectos del nerviosismo antes y después del juego se aconseja realizar caminatas o actividad física habitual unas tres o cuatro horas previas al partido, postergando el esfuerzo fuerte para el día posterior. También se indica caminar de manera recreativa al finalizar, escuchar música relajante, realizar respiraciones conscientes y respetar la toma de medicamentos correspondientes. En materia de alimentación se sugiere ingerir platos livianos, prescindir de picadas con alto contenido de sodio, evitar por completo el consumo de tabaco y suprimir las bebidas alcohólicas. La meta principal es compartir el evento en un entorno familiar sin permitir que la pasión desmedida perjudique la salud.

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