PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Provinciales > Pasión al volante

Florencia, la colectivera que encontró su lugar entre pasajeros y recorridos

En el Día del Colectivero, Florencia Chomiuk cuenta cómo se abrió camino al volante y por qué ama una profesión con pocas mujeres.

Hace 9 horas
Florencia Chomiuk lleva cinco años como chofer. (Foto: DIARIO HUARPE/Sergio Leiva)

Cada 24 de septiembre se conmemora en Argentina el Día del Colectivero, una fecha que reconoce a quienes recorren diariamente las calles detrás del volante. Entre ellos está Florencia Chomiuk, la sanjuanina que desafió prejuicios y se abrió camino en un ámbito históricamente vinculado a los hombres. Lleva cinco años como chofer y asegura que ama su trabajo. “No es un peso venir a trabajar”, contó a DIARIO HUARPE sobre un oficio que eligió y convirtió en parte de su vida.

Actualmente trabaja en la empresa El Triunfo, en la línea TNS, donde lleva cuatro años. Antes tuvo una experiencia de un año en El Libertador. Con el paso del tiempo, Florencia hizo del colectivo mucho más que un lugar de trabajo: allí construyó una rutina, conoció pasajeros, escuchó historias y formó vínculos que hoy valora especialmente. Tanto disfruta de ese mundo que asegura que no piensa alejarse del volante hasta que llegue el momento de jubilarse.

(Foto: DIARIO HUARPE/Sergio Leiva)

Su historia con el volante comenzó mucho antes de convertirse en chofer. “Manejo desde que tengo 12 años”, contó entre risas. La primera experiencia quedó grabada en su memoria: “Mi papá se compró su primer auto, se lo saqué, lo choqué y dije ‘nunca más’”. Pero aquel “nunca más” duró poco. Con el tiempo entendió que manejar no solo le gustaba, sino que podía convertirse en su profesión.

Una mujer al volante y un lugar que hizo propio

Florencia comienza cada jornada controlando la unidad y con una premisa sencilla: “Prestar la mejor predisposición hacia los pasajeros” para que el viaje transcurra en armonía.

Florencia desafió prejuicios y hoy disfruta cada jornada entre recorridos, pasajeros e historias. (Foto: DIARIO HUARPE/Sergio Leiva)

Ese trato cotidiano terminó generando vínculos que fueron mucho más allá de un boleto o una parada. Cuenta que conoció personas que antes subían sin saludar o sin agradecer, muchas veces por malas experiencias anteriores, y que con el tiempo comenzaron a relacionarse de otra manera. “Me llevo muchas amistades, lindas anécdotas y un cariño hermoso de los pasajeros”, expresó.

Pero su presencia arriba del colectivo también tiene otro significado. Actualmente, según contó, son siete las mujeres choferes dentro del transporte urbano, aunque en otro momento llegaron a ser cerca de 20.

La sanjuanina trabaja en la línea TNS y convirtió el colectivo en mucho más que un lugar de trabajo. (Foto: DIARIO HUARPE/Sergio Leiva)

“Creo que todavía está muy escondido el tema de las mujeres al volante”, reflexionó. Para ella, las oportunidades existen, pero todavía hay mujeres que no se animan a dar el paso o que, cuando toman la decisión, ya no cumplen con la edad requerida para ingresar.

En su experiencia, asegura que los prejuicios no fueron más fuertes que el reconocimiento. “Siempre he recibido buenos halagos”, afirmó. Pasajeros y compañeros, dijo, suelen destacar la dedicación, el tiempo y el cariño que pone en su tarea.

“Que se animen”: el mensaje para otras mujeres

Su llegada al transporte también fue un desafío personal. Cuando decidió sacar la licencia profesional, lo contó durante un almuerzo familiar. Su papá la desafió: “No te vas a animar nunca”. Florencia entendió rápidamente que detrás de aquellas palabras había una provocación cariñosa para impulsarla.Cuando finalmente consiguió el trabajo, en su casa fue “alegría pura”.

Hoy no imagina su vida lejos del colectivo. Cuando le preguntaron hasta cuándo le gustaría continuar manejando, no dudó: “De la única forma que me bajen es cuando cumpla la edad de jubilarme o si los jefes me quieren sacar; de lo contrario, no me bajo”.

La frase resume lo que significa para ella ese asiento que durante décadas pareció reservado casi exclusivamente a los hombres. Florencia no solo consiguió ocuparlo: lo convirtió en un lugar propio, en una profesión que disfruta y en un espacio desde el cual también puede abrir camino.

Por eso, cuando piensa en una joven que mira pasar un colectivo y se pregunta si algún día podría manejarlo, su respuesta es directa: “Que se anime, porque es algo hermoso y se vive una adrenalina única”.

Florencia seguirá recorriendo San Juan, parada tras parada, saludando a quienes suben y haciendo aquello que, después de cinco años, todavía la hace feliz. Y mientras lo hace, también demuestra que no hay volante, oficio ni camino que deba tener género.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Más Leídas

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD