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Cultura > Escándalo

Gastón Edul, su abuelo y la relación con las artes oscuras en las que casi cae

Durante un programa de televisión, el cronista recordó las asombrosas premoniciones y la sensibilidad de su abuelo.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
El periodista deportivo recordó el legado místico de su abuelo.

En una reciente participación en el programa televisivo PH, Podemos Hablar, transmitido por Telefe, el periodista deportivo Gastón Edul compartió aspectos íntimos y profundos de la mística relación que lo unía a su abuelo paterno, Gaetano. El hombre, un humilde carpintero de clase media-baja de origen siciliano, llegó a la Argentina tras la Segunda Guerra Mundial y escondía detrás de su oficio cotidiano una asombrosa sensibilidad espiritual como médium.

Para el cronista, su figura trascendió los límites del lazo familiar común, al punto de sostener que "Mi abuelo era muy importante, era algo más que un abuelo para mí; de hecho, yo considero que es la persona que a mí me formó espiritual y mentalmente desde que yo era chico" en relación con su crecimiento personal.

El último contacto físico entre ambos se produjo durante una visita en la vivienda de Gaetano, ubicada sobre la calle Esteban de Luca en el porteño barrio de Parque Patricios. Aunque en ese momento charlaron de manera habitual, la despedida adquirió un significado sumamente revelador poco tiempo después.

Edul recordó aquel encuentro y explicó que "Me abraza como siempre, pero fue un abrazo... él estaba grande, pero fue un abrazo largo, un poco más largo de lo normal. En ese momento yo no es que no lo entendía, sino que no lo había percibido. Me di cuenta después que había sido más largo el abrazo" sobre ese instante. Tras despedirse, el periodista viajó por motivos laborales a la ciudad de Mar del Plata, donde al tercer día de su arribo recibió la noticia del fallecimiento de su abuelo. Pese a la distancia física, el cronista destacó el fuerte lazo actual al asegurar que "Es la persona que no está que más presente siento en mis momentos más importantes" como guía constante.

La manifestación más directa de sus capacidades espirituales ocurrió cuando el periodista tenía entre 11 o 12 años. Mientras se encontraba en la vivienda de sus padres jugando ociosamente al juego de la copa con sus amigos de la infancia, la diversión continuó luego con una consola PlayStation sin que notaran nada extraño. Sin embargo, cerca de la medianoche, sonó el teléfono fijo de la propiedad.

Al atender, Edul reconoció la particular tonada de su abuelo, quien hablaba en un español torpe y característico de los inmigrantes italianos. Con un tono dulce, Gaetano le consultó de inmediato "Escúchame, ¿tus papás están despiertos?" para conocer la situación en la casa.

Ante la respuesta del niño, quien le aclaró que "No, no, no, están arriba durmiendo" sin sospechar nada inusual, el abuelo procedió a advertirle con firmeza sobre la actividad que realizaba con sus amigos. Gaetano le manifestó "Bueno, escúchame, eso que están jugando no es un juego" buscando protegerlo del peligro espiritual. Para apartarlo de esa situación de manera afectuosa y sin causarle temor, el hombre insistió en que se divirtieran con tecnología. Con mucha paciencia, le aconsejó "Mira, eso no es un juego. Jueguen a esa consola... ¿cómo se llama la consola que le gusta a ustedes, la PlayStation? Jueguen a PlayStation, que yo mañana te paso a ver o saludo a tu mamá y charlamos un rato" antes de concluir la comunicación.

Durante su adultez, Gaetano conversó con total sinceridad con su nieto sobre estas percepciones y le detalló los motivos de sus advertencias. El carpintero le explicó que había intentado ignorar su don sobrenatural durante décadas para llevar una vida convencional. El abuelo le transmitió con honestidad que "Mira, yo soy carpintero, no trabajo de esto. Es algo que me pasa desde que soy muy chico, no le di importancia, me hice el distraído hasta los 50 o 60 años, y los últimos 20 o 30 años de mi vida me dediqué a abrirme, a estudiarlo, a entender qué era lo que sentía" al asumir su sensibilidad espiritual.

Este don se manifestaba de manera habitual en el entorno familiar a través de asombrosas premoniciones. En una oportunidad, Gaetano se cruzó en la vía pública con su otro nieto, Esteban, y sin mediar explicación alguna le expresó "Te felicito" de manera anticipada. Sorprendido por el saludo, el hermano del periodista le interrogó "Pero ¿por qué?" sin comprender el motivo de la felicitación.

Ante la pregunta, el abuelo prefirió guardar reserva y le respondió "No, no, no... ah, bueno, no, perdón..." para dejar el tema en suspenso. Al ingresar a su departamento minutos más tarde, la esposa de Esteban le comunicó que se encontraba embarazada, confirmando la percepción adelantada de Gaetano.

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