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Germán Videla, su legado y la amistad que sobrevivirá a su ausencia
Durante 30 años compartieron trabajo, fútbol, asados y familia. Gustavo Tejada, comisario general, recuerda a Germán Videla como su hermano de vida.
Por Maximiliano Maldonado Hace 1 hora
Germán Videla, quien falleció en el accidente aéreo ocurrido en el Parque Provincial Ischigualasto, dejó un vacío que todavía cuesta nombrar. El subjefe de la Policía de San Juan no solo dejó una trayectoria marcada por el compromiso y el servicio: también dejó una historia de amistad que atravesó tres décadas, cientos de encuentros, viajes, partidos de fútbol, asados y momentos familiares. Para Gustavo Tejada, comisario general y amigo íntimo de toda la vida, Fue mucho más que un compañero: “Fue y será mi hermano de la vida”.
Una amistad que nació hace 30 años
Se conocieron como compañeros de promoción y, desde entonces, prácticamente fueron inseparables. Compartieron oficinas, viajes, competencias deportivas y hasta habitaciones durante las Olimpiadas de la Policía. “Nos decían hermanos. Estábamos siempre unidos en todas”, recordó Gustavo, entre sonrisas y lágrimas.
Fuera del uniforme también encontraron su lugar. Cafés, cenas con sus esposas, cumpleaños y reuniones familiares se convirtieron en parte de una amistad que trascendió lo profesional. “Siempre buscábamos un tiempo todos los días para juntarnos, charlar las cosas de la vida. Ya no era solamente del laburo”, contó.
Germán, lejos de las luces y cerca de los suyos
Para Gustavo, una de las características que más definían a Germán era su sencillez. A pesar del cargo que alcanzó dentro de la Policía, nunca necesitó de los reconocimientos para sentirse importante. “Era un hombre simple, práctico, humilde y, sobre todas las cosas, honesto. No le gustaban las adulaciones ni que lo nombraran por su investidura”, destacó.
Su prioridad era clara: la familia. Incluso cuando aparecían propuestas para compartir un fin de semana, Germán solía responder de la misma manera. “Laburá, laburá, pero después la familia”, recordó Gustavo que decía su amigo.
El asado, el fútbol y las charlas que hoy duelen
Los encuentros entre ambos tenían una particularidad. Cuando se organizaban reuniones con amigos, Gustavo y Germán solían llegar antes que el resto. “Me mandaba un mensaje: ‘Voy antes, así charlamos’. Era nuestro momento para hablar cosas que quizás con todos los compañeros no podíamos”, relató.
También estaba Boca, una pasión que compartían y que alimentaba interminables conversaciones antes y después de cada partido.
Pero detrás de las bromas había algo todavía más profundo: confianza absoluta. Se hablaban de sus hijos, de sus esposas, de sus preocupaciones y de los proyectos que imaginaban para el futuro.
Un futuro que quedó pendiente
La última vez que se reunieron hablaron justamente de eso: de lo que vendría después de la Policía. Ambos imaginaban retirarse, viajar con sus esposas y disfrutar de una vida más tranquila. “Nos imaginábamos viejos, jubilados, en la peatonal, tomando café, contando anécdotas y disfrutándonos como siempre. Pero se me adelantó”, dijo Gustavo.
Ahora, cada recuerdo cotidiano tiene algo de Germán. Una frase, una charla, un asado o una simple reunión pueden traer de vuelta su imagen. “Me cuesta mucho porque cada cosa que uno hace siempre se me viene la imagen de él y las cosas que decía, las formas que hablaba”.
“Seguramente después nos vamos a encontrar”
La despedida todavía parece imposible. Gustavo incluso contó que días atrás soñó con su amigo: estaba riéndose, abrazándolo y compartiendo un asado, como tantas veces.
Si pudiera tenerlo nuevamente enfrente, no necesitaría demasiadas palabras. “Solo decirle que se me adelantó y que seguramente después nos vamos a encontrar”, expresó.
Y en esa frase queda resumida una amistad que nunca necesitó grandes gestos para ser inmensa. Porque para Gustavo, Germán Videla no fue solamente un compañero de promoción, un colega o un amigo. Fue ese hermano que la vida le regaló hace 30 años y que, aunque ya no esté físicamente, seguirá apareciendo en cada charla, cada asado y cada recuerdo.