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Google Earth actualizó sus mapas de Gaza y expuso sudestrucción
La revelación cartográfica coincide con las estimaciones del Centro de Satélites de las Naciones Unidas (UNOSAT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que calculan un 90% de las viviendas y el 90% de los hospitales destruidos.
POR REDACCIÓN
Las imágenes satelitales recientemente actualizadas por Google Earth en 2026 expusieron la devastación en la Franja de Gaza, donde amplias zonas e infraestructura clave de sus 360 kilómetros cuadrados quedaron reducidas a escombros tras las incursiones y bombardeos militares israelíes.
La revelación cartográfica coincide con las estimaciones presentadas por el Centro de Satélites de las Naciones Unidas (UNOSAT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que calculan que más del 90% de las viviendas y el 90% de los hospitales del enclave resultaron dañados o destruidos.
El impacto sobre la estructura edilicia y la población civil se produce en un contexto de restricción al trabajo de campo, dado que el gobierno de Benjamin Netanyahu mantiene la prohibición de ingreso a la zona para periodistas extranjeros, investigadores independientes y organismos de derechos humanos.
Ante este escenario, observadores internacionales como el diputado del Parlamento Europeo Barry Andrews destacaron el valor testimonial de las capturas satelitales para documentar el estado real de un territorio donde el 82% de las estructuras generales se vio afectado y casi la totalidad de sus habitantes permanece sin hogar.
A la destrucción material se suma una crisis económica e infraestructura humanitaria que las Naciones Unidas definen como la peor de la historia del enclave. Un informe del organismo detalló que el desempleo alcanza al 90% de la población en edad laboral, el PBI anual per cápita cayó a 212 dólares (0,58 dólares diarios) y la actividad agrícola e industrial se derrumbó un 94%, dejando accesible solo el 1,5% de las tierras cultivables.
Asimismo, la Cruz Roja advirtió que en todo el territorio opera una sola excavadora para remover un volumen estimado de 60 millones de toneladas de escombros, tarea que podría tomar décadas o reducirse a siete años si se destinaran los recursos necesarios.
La acumulación de ruinas agravó los riesgos para quienes intentan refugiarse en estructuras inestables, como ocurrió a comienzos de mes con el colapso de un edificio que dejó 21 personas muertas, entre ellas ocho niños.
En materia sanitaria y de identificación, equipos forenses locales reportaron la recuperación de 1.129 cuerpos de entre las ruinas sin posibilidad de asignación de nombre por falta de pruebas de ADN, mientras se presume que miles de personas continúan sepultadas bajo los bloques de concreto.
En el plano judicial e internacional, la ONU solicitó acceso territorial para recolectar pruebas sobre presuntas violaciones a los derechos humanos, en un marco donde investigaciones periodísticas de CBC News e informes de la ONG Euro-Med Monitor denunciaron que maquinarias israelíes compactan, trituran y retiran escombros que podrían albergar restos humanos y evidencias de crímenes de guerra.
Al respecto, la relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, advirtió que esta remoción amenaza con borrar rastros clave de posibles crímenes internacionales e impide la recuperación de las víctimas, mientras que el Estado de Israel niega las acusaciones de crímenes de guerra y tilda de antisemitas los cargos por genocidio.