Martes 28 de Abril
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Guía práctica para congelar tus guisos y sopas de forma segura

Aprendé a organizar tu cocina y evitar riesgos de salud con estos pasos fundamentales para un enfriado y descongelado.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Usar recipientes bajos ayuda a que el calor se disipe.

Cocinar una olla grande y guardar porciones para los días movidos se convirtió en un hábito salvador, pero no se trata solo de meter el tupper al freezer. Según los especialistas en cocina, "congelar no es simplemente guardar comida para otro día. Aunque el frío detiene el crecimiento de bacterias, no las elimina por completo. Eso significa que, si el proceso previo no fue el adecuado, al descongelar los alimentos esos microorganismos pueden volver a activarse". Por eso es vital cuidar el camino completo, desde que apagamos la hornalla hasta que el plato vuelve a la mesa.

El primer paso crítico es el enfriamiento inicial. Dejar la comida sobre la mesada por horas le da vía libre a las bacterias porque encuentran condiciones ideales para multiplicarse. Para evitarlo, conviene repartir la preparación en envases bajos y anchos para que el calor se escape rápido, evitando taparlos del todo hasta que baje la temperatura.

Nunca hay que llevar una olla caliente directo al freezer. La idea es que el alimento llegue al frío en excelentes condiciones sin depender de la congelación para corregir errores previos.

Una vez frío, el orden es el mejor aliado. Lo ideal es armar porciones individuales o familiares sin llenar los frascos hasta el borde, siempre etiquetados con fecha y contenido para no perder el rastro de lo que tenemos guardado. A la hora de comer, la seguridad sigue siendo la prioridad. Dejar el recipiente afuera para que se ablande solo es un error común que favorece a los gérmenes. Lo más seguro es pasar el alimento a la heladera con ocho horas de antelación o usar el microondas si hay apuro.

Otra opción es volcar el contenido en una sartén a fuego muy bajo con la tapa puesta. Una vez que el plato está listo, no se puede volver a congelar. Un gran truco para que todo se sienta recién hecho es guardar solo la base del guiso y agregar los fideos o el arroz al momento de calentar. Como bien explica la experta Marisa Cortéz, "congelar sopas y guisos no es solo una forma de organizarse mejor: es una herramienta concreta para sostener una alimentación casera en la rutina diaria".

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