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Infartos en jóvenes: cuáles son los síntomas y los principales factores de riesgo
Especialistas advierten que la edad no elimina el riesgo de sufrir un infarto. Conocé las señales de alerta y los hábitos que ayudan a prevenirlo.
POR REDACCIÓN
Los infartos no afectan únicamente a las personas mayores. Aunque el riesgo aumenta con la edad, los adultos jóvenes también pueden sufrir un episodio cardíaco, incluso cuando llevan una vida activa y aparentemente saludable. Especialistas advierten que factores como el tabaquismo, el colesterol elevado, la hipertensión y los antecedentes familiares pueden favorecer la aparición de enfermedades cardiovasculares antes de los 40 años.
El cardiólogo Alejandro Amarilla, integrante de la Federación Argentina de Cardiología (FAC), explicó que ser joven reduce las probabilidades de sufrir un infarto, pero no garantiza estar protegido. Esto se debe a que las alteraciones en las arterias pueden desarrollarse silenciosamente durante varios años, sin provocar síntomas evidentes.
En la misma línea, el especialista Hernán Krimer señaló que una persona de 35 años puede experimentar molestias en el pecho y confundirlas con estrés, problemas digestivos o dolores musculares. Esta situación puede retrasar la consulta médica y complicar el tratamiento.
Cuáles son los síntomas de un infarto en jóvenes
Uno de los principales problemas es que las primeras señales pueden parecer molestias habituales. Sin embargo, existen síntomas que requieren atención inmediata:
- Dolor, presión u opresión en el pecho.
- Molestias que se extienden hacia los brazos, la mandíbula o la espalda.
- Dificultad para respirar, incluso sin dolor torácico.
- Sudoración fría acompañada de náuseas o mareos.
- Cansancio intenso e inexplicable.
- Sensación de desmayo o debilidad repentina.
Los especialistas remarcan que estos síntomas no siempre aparecen juntos ni con la misma intensidad. En algunos casos, especialmente entre las mujeres, pueden predominar las náuseas, la falta de aire o el agotamiento inusual.
Ante una molestia nueva, intensa o persistente compatible con un infarto, es fundamental solicitar asistencia médica de emergencia y evitar trasladarse por cuenta propia.
Por qué una persona joven puede sufrir un infarto
El infarto ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del corazón. Generalmente, esto sucede por la formación de un coágulo que bloquea una arteria coronaria, muchas veces después de la ruptura de una placa de colesterol acumulada en sus paredes.
Entre los principales factores de riesgo aparecen el consumo de cigarrillos, la diabetes, la presión arterial elevada, el sedentarismo y la obesidad abdominal.
También influyen los antecedentes familiares de enfermedades cardíacas prematuras y el consumo de sustancias estimulantes, como la cocaína y las anfetaminas.
El estrés y la falta de descanso pueden contribuir al riesgo cardiovascular, aunque los médicos aclaran que no todos los infartos pueden atribuirse exclusivamente a situaciones de tensión emocional.
Cómo prevenir un infarto desde edades tempranas
La prevención comienza mucho antes de la aparición de los primeros síntomas. Los controles médicos permiten detectar alteraciones en la presión arterial, el colesterol y la glucosa, incluso cuando la persona se siente saludable.
Entre las principales recomendaciones se encuentran abandonar el tabaquismo, mantener una alimentación equilibrada, realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada y descansar adecuadamente.
Además, los especialistas destacan la importancia de conocer los antecedentes familiares y consultar a un profesional para evaluar el riesgo individual.
La advertencia central es que practicar deportes o mantener un peso adecuado no elimina completamente las posibilidades de sufrir un infarto. Por eso, reconocer las señales de alarma y realizar controles preventivos resulta fundamental para proteger la salud del corazón.