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INTA San Juan enfrenta desafíos operativos tras la salida de 13 trabajadores
La nueva reducción de personal dejó al organismo con 95 trabajadores y genera incertidumbre sobre el futuro de los campos experimentales.
La etapa de retiros voluntarios impulsada por el Gobierno nacional en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) concluyó con un nuevo recorte de personal en San Juan. Según confirmaron desde el organismo, 13 trabajadores decidieron adherirse al programa durante mayo y parte de junio, una medida que se replicó en distintas sedes del país como parte del plan de ajuste aplicado en organismos del Estado.
Con estas desvinculaciones, la planta de personal del INTA San Juan quedó reducida a 95 empleados. La situación genera preocupación puertas adentro de la institución debido a que varios de los trabajadores que optaron por retirarse contaban con una extensa trayectoria y conocimientos específicos acumulados durante años de servicio.
La disminución de recursos humanos abre además interrogantes sobre la continuidad y el funcionamiento de algunas áreas estratégicas. Entre ellas se encuentran los campos experimentales ubicados en Pocito y San Martín, donde actualmente se desempeña un número reducido de agentes y cuya operatividad podría verse comprometida ante nuevas bajas. A esto se suma la situación de las agencias de extensión rural, que también trabajan con dotaciones limitadas.
Desde el organismo señalaron que, por el momento, no existe información oficial sobre una nueva convocatoria de retiros voluntarios. Sin embargo, la posibilidad de futuras reducciones mantiene la incertidumbre entre los trabajadores y productores que habitualmente reciben asistencia técnica del instituto.
Una nueva etapa
La reciente convocatoria forma parte de un proceso de reorganización que el Gobierno nacional viene implementando en diferentes dependencias públicas. En el caso del INTA, esta es la segunda instancia de reducción de personal en menos de dos años.
Cabe recordar que en noviembre de 2024 ya se había registrado una situación similar, cuando trabajadores de distintas sedes del organismo decidieron acogerse a un esquema de desvinculación voluntaria. Ahora, la nueva etapa profundiza la reducción de personal y reaviva las dudas sobre el alcance que podría tener el ajuste en el mediano plazo.
Preocupación por los campos experimentales
Los campos experimentales cumplen un rol clave para el desarrollo de investigaciones vinculadas a la producción agropecuaria, el manejo de cultivos, la innovación tecnológica y la transferencia de conocimientos al sector productivo.
En San Juan, los establecimientos de Pocito y San Martín son considerados espacios estratégicos para la generación de información técnica adaptada a las condiciones ambientales de la provincia. La reducción de personal plantea interrogantes sobre la capacidad operativa de estos predios y sobre la continuidad de algunos proyectos de investigación y extensión.
La preocupación también alcanza a las agencias de extensión rural, responsables de vincular el conocimiento generado por el instituto con productores y comunidades rurales.
Cómo funcionó el programa de ajuste
El esquema de retiros voluntarios estuvo destinado a trabajadores de planta permanente con al menos tres años de antigüedad. La propuesta contempló una compensación económica equivalente a una vez y media la remuneración bruta mensual por cada año trabajado o fracción mayor a tres meses.
La medida incluyó topes diferenciados según la edad de cada agente. Con el cierre de esta etapa, el INTA San Juan enfrenta ahora el desafío de sostener sus funciones de investigación, experimentación y asistencia técnica con una estructura cada vez más reducida.