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Intentaron usurpar la mansión de Fernando Redondo en Madrid
Vecinos alertaron a las autoridades por reiterados ingresos a una lujosa propiedad abandonada hace al menos tres años.
POR REDACCIÓN
Una propiedad adquirida hace 26 años por Fernando Redondo en un exclusivo sector residencial madrileño se transformó en el foco de continuos episodios de ocupación. La edificación, cotizada por consultoras del rubro inmobiliario entre 1,5 y dos millones de euros, cuenta con un mínimo de ocho ambientes y permanece en desuso desde hace al menos tres años.
La situación sobre el inmueble cobró relevancia mediática tras revelarse en el programa Nuevo Día, conducido por Juan Etchegoyen a las 10 horas por Ciudad Magazine. El deterioro de la construcción es marcado, registrando grietas visibles sobre el portón de ingreso, fisuras en la mampostería, una piscina sin mantenimiento y estructuras al descubierto que se aprecian desde la terraza.
Frente a este escenario, los habitantes del vecindario manifestaron inquietud y debieron requerir asistencia de las fuerzas de seguridad para frenar el ingreso de intrusos. Según detallaron en la emisión televisiva, Fernando Redondo "la dejó deshabitada hace varios años".
Durante el informe se aclaró el escenario legal local, precisando que "en España, una vez que una persona logra ingresar y establecerse en una vivienda vacía, el proceso para desalojarla puede ser complejo y prolongado". La problemática trasciende el caso particular del exdeportista, enmarcándose en un contexto generalizado de tomas de inmuebles sin ocupantes en territorio español.
Las causas de la desatención del predio se desconocen, ya que el antiguo mediocampista no emitió declaraciones sobre el tema ni dio indicios de querer reacondicionarlo, ponerlo a la venta o mudarse. La falta de presencia del propietario ocurre a pesar de que su hijo compite profesionalmente en el Elche de ese país, luego de su etapa en Argentinos Juniors.
El mantenimiento de las instalaciones en este tipo de urbanizaciones exige elevados costos, sumado a que la protección del lugar recae de manera directa en el monitoreo de la misma comunidad vecinal. La reiteración de estos hechos reabrió las discusiones sobre las normativas de resguardo para inmuebles desocupados y las consecuencias que provocan estas situaciones en sectores de alto poder adquisitivo.