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Investigan una venganza pasional por obsesión y celos tras el crimen del sanjuanino en España
A más de una semana del asesinato del ingeniero sanjuanino Facundo Rico, la investigación policial en España reconstruyó los últimos momentos de la víctima y apuntó a una hipótesis de venganza pasional.
POR REDACCIÓN
La investigación por el asesinato de Facundo Rico, el ingeniero argentino de 37 años hallado muerto en su departamento de Madrid, quedó marcada por una oscura trama de celos, obsesión y una presunta venganza pasional.
A poco más de una semana del crimen, las autoridades españolas lograron reconstruir la secuencia que terminó con la muerte del profesional sanjuanino y orientaron la causa hacia una hipótesis: el atacante habría actuado convencido de que Rico mantenía una relación sentimental con su esposa.
El expediente judicial quedó cerrado de manera definitiva luego de que se confirmara que el presunto homicida, un ingeniero español de 65 años identificado con las iniciales A. J., se quitó la vida menos de 24 horas después del ataque.
Un crimen marcado por los celos
El hecho ocurrió durante la mañana del 14 de julio, en el exclusivo barrio de Las Tablas, al norte de Madrid. Según la reconstrucción policial, el sospechoso ingresó al departamento que Rico alquilaba sin ejercer violencia sobre la puerta.
Ese detalle se convirtió en una de las claves del caso: los investigadores determinaron que no había signos de ingreso forzado, por lo que la principal hipótesis sostiene que la víctima conocía al atacante y permitió su entrada a la vivienda.
Dentro del departamento se habría producido una fuerte discusión que terminó con una agresión mortal.
El ataque y las pruebas encontradas en la escena
Durante las pericias realizadas en el lugar, los investigadores encontraron restos de gas pimienta en las paredes del departamento. La hipótesis policial sostiene que el agresor utilizó ese aerosol químico para reducir a Rico e impedir que pudiera defenderse.
Luego, el atacante habría utilizado un arma blanca con la que provocó 13 heridas de puñaladas en distintas zonas del cuerpo, entre ellas la espalda, el omóplato y el abdomen.
La violencia del ataque quedó reflejada en la escena: el arma utilizada fue encontrada abandonada en el suelo junto al cuerpo de la víctima.
El olor químico y los gritos que alertaron a los vecinos
La investigación pudo avanzar gracias al llamado de una vecina del complejo habitacional, quien alertó al portero del edificio, Carlos, por un fuerte olor a productos químicos que provenía del departamento de Rico.
Además, algunos residentes aseguraron haber escuchado gritos de auxilio durante la mañana en que ocurrió el crimen.
El testimonio del portero fue considerado fundamental para los investigadores, ya que fue la única persona que observó salir a A. J. del edificio después del homicidio.
Las cámaras permitieron reconstruir la fuga
A ese testimonio se sumó el análisis de las cámaras de seguridad instaladas en la urbanización. Las imágenes permitieron a la Policía Nacional española seguir el recorrido realizado por el sospechoso luego del ataque e identificarlo rápidamente.
La reconstrucción de los movimientos del agresor fue una pieza central para confirmar la línea investigativa que apuntaba a una disputa vinculada con los celos.
Finalmente, la confirmación de la muerte del presunto atacante dejó sin posibilidad de avanzar con una acusación penal y cerró una causa que conmocionó tanto a España como a la comunidad argentina, especialmente en San Juan, de donde era oriunda la víctima.