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Irán amenazó a los países del Golfo con ataques a instalaciones petroleras y tecnológicas
Teherán advirtió que podría atacar infraestructura energética, centros de datos y cables submarinos si Estados Unidos e Israel reanudan los bombardeos.
POR REDACCIÓN
Irán lanzó una nueva advertencia a los países del Golfo Pérsico y amenazó con atacar instalaciones petroleras, centros de datos, infraestructura vinculada con la inteligencia artificial y cables submarinos si Estados Unidos e Israel reanudan los bombardeos contra su territorio. El mensaje profundizó la tensión en Medio Oriente y encendió las alertas por las posibles consecuencias militares y económicas de una nueva escalada.
La advertencia fue formulada por Mohsen Rezaei, una figura vinculada a la cúpula de seguridad iraní y excomandante de la Guardia Revolucionaria. En ese contexto, el jefe del Ejército regular iraní, Amir Hatami, también sostuvo que las fuerzas de su país están preparadas para afrontar un escenario de guerra asimétrica.
Según informó El País, las amenazas alcanzan a instalaciones estratégicas de hasta siete países del Golfo. El planteo amplía los posibles objetivos de una represalia iraní más allá de las bases militares y contempla sectores esenciales para el suministro energético, las comunicaciones y el desarrollo tecnológico.
Qué infraestructura podría quedar bajo amenaza
Entre los posibles objetivos mencionados aparecen las instalaciones petroleras y los centros de datos, incluidos aquellos vinculados con servicios de inteligencia artificial. También se encuentran los cables submarinos de comunicaciones, fundamentales para el intercambio internacional de información.
La amenaza tiene una dimensión que excede el ámbito militar. Un ataque contra instalaciones energéticas podría afectar la producción y distribución de petróleo, mientras que daños en centros de datos o redes de comunicaciones podrían generar interrupciones en servicios digitales y operaciones empresariales.
Sin embargo, las declaraciones no significan que todos esos ataques se hayan concretado. Se trata de advertencias sobre posibles represalias ante una eventual reanudación de las operaciones militares estadounidenses e israelíes.
La Guardia Revolucionaria informó ataques contra buques
La tensión también se trasladó al mar. El jueves 22 de octubre, la Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber atacado cuatro embarcaciones que, según su versión, realizaban transferencias de petróleo consideradas ilegales en el golfo Pérsico.
Además, el cuerpo militar aseguró que otros tres buques habían chocado contra minas en el sector occidental del estrecho de Ormuz. Las autoridades iraníes responsabilizaron a Estados Unidos por promover el tránsito de embarcaciones a través de rutas que Teherán considera peligrosas o prohibidas.
La Guardia Revolucionaria advirtió que, si Washington continúa con esa política, la confrontación podría extenderse a las bases militares estadounidenses desplegadas en Medio Oriente. Las afirmaciones sobre los incidentes marítimos no pudieron ser verificadas de manera independiente en todos sus detalles.
El estrecho de Ormuz, un punto clave para el petróleo mundial
El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más importantes para el comercio internacional de hidrocarburos. Por ese paso circula una parte sustancial del petróleo y del gas natural licuado que abastece a los mercados internacionales.
Una interrupción prolongada de la navegación podría elevar los costos del transporte, encarecer los seguros marítimos y generar presión sobre los precios internacionales de la energía.
Por eso, las amenazas contra instalaciones petroleras y rutas comerciales tienen implicancias que van más allá de los países directamente involucrados en el conflicto. Una nueva escalada podría repercutir en los mercados energéticos y en las cadenas de suministro internacionales.