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Jorge Castro: el sanjuanino que se despide de la Armada y de la Fragata Libertad
El marinero transita su noveno y último viaje en la fragata ARA "Libertad" rumbo a Brasil, antes de su retiro. Abordo del buque, el oficial expreso sus sentimientos a través de una carta abierta.
POR REDACCIÓN
El suboficial mayor sanjuanino Jorge Alejandro Castro (52) transita a bordo de la fragata ARA “Libertad” su noveno y último Viaje de Instrucción previo a su retiro naval.
Tras ingresar a la Armada en 1991 impulsado por el sueño de navegar en el buque escuela, el actual Contramaestre General navega actualmente rumbo a Río de Janeiro —donde prevé arribar el próximo 6 de septiembre— para cerrar una trayectoria de más de 200.000 millas náuticas en altamar.
A bordo de la fragata ARA “Libertad”, el viento del Atlántico marca el ritmo del 54º Viaje de Instrucción, que sirve como escenario para la despedida del Suboficial Mayor Jorge Alejandro Castro. A sus 52 años, el marino sanjuanino transita su novena navegación en el buque escuela, desempeñándose como Contramaestre General. Actualmente, la embarcación navega rumbo a Río de Janeiro, Brasil, donde tiene previsto arribar el próximo 6 de septiembre.
Nacido el 12 de mayo de 1974 y criado en el barrio Santa María de Oro, en Santa Lucía, Castro proviene de una familia numerosa de 14 hermanos. Su vocación despertó por casualidad a los 15 años cuando, caminando por el centro de su ciudad natal, vio una cartelera peatonal con la frase "Ingrese a la Armada" junto a una imagen del buque.
"Yo entré a la Armada por la fragata ‘Libertad’, estar a bordo fue cumplir mi sueño; nunca había salido de San Juan, no conocía un barco ni el mar", recuerda sobre sus inicios.
Una vida dedicada a la navegación
Tras ingresar a la Escuela de Mecánica de la Armada en marzo de 1991, eligió la especialidad de Mar impulsado por su deseo de navegar en el buque escuela. Desde entonces, acumuló más de 200.000 millas náuticas y participó en los viajes de instrucción de los años 1992, 1994, 1995, 1998, 2013, 2014, 2015 y 2016. A lo largo de su trayectoria, celebró ocho cumpleaños en altamar. Sobre el más reciente, en el que festejó sus 52 años, confesó: “Este cumpleaños va a quedar inmortalizado en mi mente y mis recuerdos”.
Su rol actual implica verificar cada detalle del buque, emitir el parte diario y acompañar al personal. Su tarea más emblemática es la instrucción de los gavieros, a quienes busca transmitirles los valores navales. "La camaradería es trabajar siempre con la gente para llevar el buque adelante", asegura el suboficial.
Además de sus travesías en la fragata, Castro debió enfrentar momentos extremos. Estuvo destinado en el rompehielos ARA “Almirante Irízar” y fue testigo del incendio ocurrido en 2007, permaneciendo a bordo hasta el año 2009 para colaborar con las reparaciones.
El legado y la familia
Este noveno viaje genera emociones encontradas en el marino. "Son situaciones contradictorias; lo bueno de estar y sabiendo que es lo último", reflexiona sobre su inminente retiro. Sin embargo, considera que alcanzar el cargo de Contramaestre General es el máximo honor para un hombre de su especialidad.
Detrás de su extensa carrera, destaca el apoyo incondicional de su esposa y sus tres hijos —Camila, Gonzalo y Sofía— durante 27 años de matrimonio. "Ellos se adaptaron a no verme por mucho tiempo, ahora toca disfrutarlos un poco más", valora pensando en el futuro de civil.
A modo de balance definitivo, el suboficial Castro define a la Armada como "toda mi vida, el lugar que me crió y me formó como hombre de bien; me llevo los mejores recuerdos de mi vida".